La presidenta del Louvre admite que se tardó en detectar a los ladrones y pide una comisaría en el museo
Las autoridades francesas fijan en 88 millones de euros el valor estimado de las joyas sustraídas el domingo en el museo

La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, subrayó la "herida inmensa" que ha causado en los que trabajan en el museo el robo de ocho joyas de "un valor patrimonial inmenso"(se abre en una nueva ventana) y entonó un mea culpa por el "fracaso" colectivo que eso supone, además de pedir una comisaría de policía en el museo para poder reaccionar más rápidamente.
La fiscal de París, Laure Beccuau, ha anunciado que el valor estimado de las joyas robadas del Museo del Louvre en la capital francesa durante el fin de semana asciende a 88 millones de euros, según la valoración estimada de la propia galería. "Esta suma es ciertamente espectacular, pero debemos recordar que este daño es económico y que no es en absoluto comparable al daño histórico causado por este robo", ha declarado durante una entrevista con la emisora francesa RTL.
La presidenta del Louvre, que compareció este miércoles ante la comisión de Cultura del Senado, reconoció que la "insuficiente" cobertura del perímetro del museo con cámaras de vigilancia no detectaron "con la suficiente antelación a los ladrones", que el domingo llegaron con una camioneta equipada con un montacargas.
La camioneta aparcó en la acera junto al Louvre, sin que nadie lo impidiera, y los cuatro miembros del comando desplegaron unos conos y llevaban unos chalecos para hacerse pasar por operarios que realizaban trabajos allí.
Dos de ellos utilizaron ese montacargas para subir hasta el balcón de la Galería de Apolo en la primera planta, pero ninguna de las cámaras perimetrales apuntaban allí, de forma que pudieron ponerse a abrir un boquete en una puerta de cristal y solo fue entonces cuando se activaron las alarmas, a las 9:34.

Según Des Cars, todo funcionó a partir de entonces de acuerdo con los protocolos: un minuto después se avisó a la Policía, los empleados que estaban en la Galería de Apolo -ninguno de ellos está armado-, además de dar la alerta iniciaron la evacuación de los visitantes, porque su prioridad es la seguridad del público.
El problema es que cuatro minutos después de penetrar el robo, los ladrones se fueron por la misma puerta y no dio tiempo a que llegara la Policía.
Los que sí comenzaron la persecución fueron los agentes de la empresa de seguridad contratada por el Louvre, que según el relato de la presidenta al menos impidieron que incendiaran la camioneta para borrar pruebas.
Además, en la precipitación de la huida, los ladrones perdieron una de las nueve joyas que habían sustraído, la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo.
Una comisaría en el museo
A la vista de lo que podría haber significado una intervención más rápida de las fuerzas del orden y del hecho de que por el Louvre pasan cada día 30.000 visitantes, Des Cars planteó la conveniencia de instalar una comisaría en el interior.
También prohibir e impedir que cualquier vehículo pueda aparcar junto al museo, además de cumplir con el esquema director que se ha establecido tras las auditorías que encargó tras su llegada al cargo en septiembre de 2021, y que entre otras cosas prevé duplicar el número de cámaras o un sistema de supervisión global.
La presidenta del Louvre, que explicó haber presentado tras el robo su dimisión a la ministra de Cultura, Rachida Dati, que no la aceptó, dijo: "A pesar de nuestros esfuerzos, de nuestro intenso trabajo diario, fracasamos. Nos han arrancado ocho objetos de un valor patrimonial inmenso, testigo de la historia de nuestro país".
No obstante, quiso a la vez enviar un mensaje de tranquilidad en dirección de los visitantes, teniendo en cuenta que el Louvre reabrió este miércoles por primera vez desde el robo del domingo: "Hemos abierto en condiciones de seguridad para las obras y para las personas".
