La guerra entre Israel y Hamás en Gaza y Cisjordania cumple ocho meses y ya ha dejado más de 36.600 muertos
La mayor parte de los muertos son palestinos. La ofensiva israelí se centra ahora en Rafah y en los campos de refugiados del centro de la Franja. A pesar de los esfuerzos internacionales, el alto el fuego sigue sin llegar

Israel continúa su ofensiva militar sobre Gaza tras ocho meses de guerra contra Hamás. Uno de los últimos ataques lanzados por Israel fue este jueves sobre una escuela, en la que se refugiaban cerca de 6.000 desplazados. Murieron 35 gazatíes. El número de muertos en la Franja de Gaza alcanza los 36.656 desde que empezó la guerra. La destrucción ha obligado a huir a miles de personas que malviven en campos improvisados donde escasean los alimentos.
Según ha informado Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Oriente Próximo (UNRWA), solo en los cinco primeros meses de la guerra fueron asesinados más niños en Gaza que en los últimos cuatro años en todas las guerras. Ocho meses después, la desnutrición, el abandono, las enfermedades, las infecciones o la falta de atención sanitaria se convierten en las amenazas más temidas para los supervivientes. Algunas de las personas que huyen del horror optan por las zonas de playa, cuyo entorno está contaminado. Quienes llegan hasta ahí, huyen del calor y del olor a putrefacción de los cadáveres.
En este contexto, marcado por la escasez de gas, los palestinos reciclan cajas vacías de municiones del ejército israelí para venderlas como leña con la que poder cocinar en un campamento improvisado en la ciudad de Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.
La situación de Palestina ha generado, según la ONU, "focos de hambre" que precisan de "la atención más urgente". Tras ocho meses de conflicto en Gaza, la tasa de desempleo se ha disparado hasta el 79,1% y también ha impactado en Cisjordania, donde el paro asciende al 32%.
El Gobierno de Netanyahu ha movilizado a 50.000 reservistas adicionales que se suman a los 300.000 que ya lo estaban desde el 7 de octubre. Para muchas mujeres israelíes, la situación es muy complicada. En la mayoría de los casos, se han visto obligadas a dejar sus trabajos para cuidar de sus hijos mientras su marido está en el frente. Denuncian que no hay apoyo del gobierno ni del estado y han creado grupos de apoyo entre ellas para colaborar con sus necesidades más básicas. Así lo expica Sagit Bachner, una trabajadora independiente de 37 años y madre de tres hijos, cuyo esposo fue llamado a la reserva el mismo 7 de octubre: "Después de casi dos meses de guerra, establecimos el Foro de Esposas de Reservistas porque nos dimos cuenta de que estábamos solas. No hubo apoyo del gobierno ni del estado, a pesar de contar con apoyo local y amigos que nos ayudaron".
En todo este tiempo, y a pesar de los intentos internacionales, ha sido imposible alcanzar una tregua, excepto un pequeño intento en diciembre, que se ve ya lejano, a la espera de un alto el fuego más prolongado. Así lo ha propuesto el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en una iniciativa que ya ha sido apoyada, a través de un manifiesto, por 17 líderes internacionales, entre ellos el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y otros representantes europeos como Rishi Sunak, Olaf Scholz o Emmanuel Macron, pero que Israel y Hamás continúan analizando.
