Dominique Pelicot, condenado a 20 años por violar a su mujer, drogarla y ofrecérsela a otros hombres
Su exmujer, Gisèle, ha escuchado la sentencia acompañada de sus tres hijos. Su frase "la vergüenza tiene que cambiar de bando" ha estado presente en todas las jornadas. Los otros 50 acusados, culpables en su inmensa mayoría por violación agravada

Dominique Pelicot ha sido condenado este jueves a 20 años de cárcel, la pena máxima, por las violaciones a su exmujer, Gisèle Pelicot, a la que drogó para dejarla inconsciente y abusar de ella durante diez años, junto con medio centenar de hombres que encontró en internet. El tribunal de Aviñón, formado por la presidenta, Laure Chabaud, y otros cuatro jueces han decidido las penas, que pueden ser recurridas. Chabaud ha manifestado que este juicio "marcará un antes y un después", consciente de la repercusión global que ha tenido este caso. Los otros 50 acusados también han sido declarados culpables, en su inmensa mayoría, por violación agravada, pero con penas inferiores a las que solicitaba la fiscalía.
Dominique Pelicot drogó y violó a su mujer durante casi una década, de 2011 a 2020. Y no solo lo hizo él. Contactó con decenas de hombres a los que ofrecía a su mujer a través de Internet. Los invitaba a su casa, no pedía ningún intercambio económico por ello y lo único que exigía era grabar las agresiones. Durante años, Gisèle Pelicot acudió al médico con molestias generalizadas, fuertes dolores de cabeza e incluso pérdidas de memoria, pero jamás pensó que podía estar sucediendo lo que descubrió años más tarde.
"La vergüenza tiene que cambiar de bando". Es la frase que pronunció Gisèle Pelicot y que ya se ha convertido en un lema contra la violencia sexual que sufren las mujeres. Se escuchó por primera vez en otro juicio celebrado en Francia en 1978 por la violación de dos mujeres que también pidieron un proceso abierto al público, al igual que Gisèle, que ha visibilizado la violencia sexual contra las mujeres que, en muchas ocasiones, se da en el círculo más íntimo y familiar. El juicio ha sido seguido cada día por más de 180 medios de comunicación.

Gráficos y periodistas esperando la salida de Pelicot./ Aragón TV
Una de las conclusiones de este juicio que ha durado 15 semanas es que los perfiles de los acusados no se ajustan a características comunes. El principal condenado es el ahora exmarido de la víctima, de 71 años, pero, entre los 50 acusados, que habrían llegado a 71 pero no han podido ser identificados, los hay entre 27 y 74 años; hay un albañil de 43 años, un jubilado de 69 o un exsoldado de 27.
La prensa francesa ha calificado a otro de los implicados, Jean-Pierre Maréchal de 63 años y trabajador en una cooperativa agrícola, como 'el discípulo'. Aunque no llegó a violar a Gisèle Pelicot, se convirtió en el aprendiz del condenado. Junto a él, drogó a su propia esposa con los mismos ansiolíticos y ambos la violaron, al menos, en 12 ocasiones. En ninguno de los dos casos sus mujeres sospecharon y, de hecho, definían a sus maridos como "buenas personas".
La Fiscalía pedía la pena máxima para Dominique Pelicot, 20 años de cárcel, y entre 10 y 18 años para el resto de los acusados.
Lo que no se ha podido esclarecer durante el proceso judicial es si Gisèle y la mujer del Maréchal fueron las únicas víctimas. Entre el material de su exmarido encontraron también fotografías de una de las hijas del matrimonio desnuda.
Gisèle Pelicot: en defensa del respeto y lejos de la venganza
Gisèle Pelicot ha hablado brevemente tras conocer la sentencia. Pese a todos los detalles escabrosos que se han relatado en el juicio, ha hecho un alegato por la igualdad y alejado de la venganza y con la esperanza de que se pueda construir un futuro de respeto: "Confío en que hombres y mujeres puedan vivir en armonía y con respeto mutuo".
La mujer que fue víctima de más de 200 violaciones durante casi 10 años ha reiterado que abrió las puertas de este juicio "para que la sociedad pudiera apropiarse de los debates que se generaron dentro". También ha tenido palabras para sus hijos y sus nietos, que han estado a su lado durante todo el proceso.

