Desmanteladas en China dos redes que traficaban con muestras de sangre de mujeres embarazadas
Obtuvieron más de 3 millones de euros ofreciendo cribados y pruebas de determinación del sexo fetal a partir de material genético que terminaban vendiendo en la frontera

Las autoridades chinas han desarticulado en la ciudad de Cantón dos redes dedicadas al contrabando transfronterizo de muestras de sangre de mujeres embarazadas, una operación ilícita con ramificaciones en 23 provincias y un volumen de material biológico que supera las 100.000 muestras.
Según la Aduana de Cantón y medios locales, la investigación se saldó con la detención de 26 sospechosos, aunque el caso continúa siendo investigado. Las pesquisas indican que estos grupos criminales habrían obtenido beneficios ilícitos superiores a los 30 millones de yuanes (3,6 millones de euros) mediante la salida clandestina de muestras de sangre de mujeres gestantes, un material que contiene información genética y cuya exportación está sujeta a un estricto control administrativo en China.
La investigación se remonta al año 2022, cuando los departamentos de lucha contra el contrabando e inspección aduanera comenzaron a supervisar casos de exportación irregular de muestras biológicas detectados en distintos puntos de la frontera, próximos a Macao y Hong Kong.
La información obtenida en internet permitió a identificar a grupos que empleaban plataformas digitales para ofrecer servicios como cribados genéticos o pruebas de determinación del sexo fetal, prohibidas por la normativa china cuando no existen necesidades médicas. Estos servicios se ofertaban en redes sociales con precios que rondaban los 2.500 yuanes (302 euros).
Una vez acordado el pago, indicaban a las mujeres cómo obtener las muestras de sangre por su cuenta, recurriendo a conocidos o a determinados servicios médicos, disponibles en plataformas sanitarias en línea. Las autoridades describieron un entramado que incluía la captación de clientas por internet, la recogida de las muestras mediante envíos de mensajería, su almacenamiento temporal y, finalmente, su traslado ilegal fuera del país.
Los implicados ocultaban los tubos de ensayo adheridos al cuerpo o en compartimentos preparados en el equipaje para eludir los controles fronterizos. Durante la investigación se detectaron casos de filtraciones y rotura de tubos, así como muestras que contenían enfermedades infecciosas. Por este motivo, los investigadores han alertado del aumento del riesgo de transmisión de patógenos mediante el contrabando.
