Calma tensa en Damasco tras 13 años de guerra: "Imaginar las posibilidades que existen ahora es enorme"
Los rebeldes tomaron la capital siria este domingo y el presidente Bashar Al-Assad se encuentra huido en Rusia

En las calles de Damasco este lunes se respira una calma tensa tan solo un día después de que los rebeldes tomaran la capital siria(se abre en una nueva ventana) y el presidente Bashar Al-Assad huyera a Rusia(se abre en una nueva ventana). Su caída supone el fin de una guerra civil de 13 años y de los más de 50 de la familia Al-Assad al frente del país.
Como atisban los analistas, por primera vez existe una posibilidad de cambio, para mejor o para peor. "Imaginar que ahora existe la posibilidad de crear partidos, movimientos sociales y políticos o hablar abiertamente sobre la corrupción, las violaciones o las cosas malas que están sucediendo es enorme", señala el doctor Haid Haid, consultor investigador del programa para Oriente Medio y norte de África Chatham House.
Para llegar hasta este punto ha sido clave el contacto entre la coalición de grupos armados liderada por Hayat Tahrir al-Sham y el actual gobierno sirio. "Probablemente no juegue un papel importante sobre lo que viene después porque hay diferentes grupos armados y distintos tipos de áreas de control y se necesita a alguien que tome la iniciativa cuando se trata de negociar. Además de la oposición fuera del país", señala el analista.
La organización Hayat Tahrir está catalogada como grupo terrorista por Estados Unidos, Turquía y Naciones Unidas, y eso plantea dudas, "pero el propio grupo ha demostrado que está dispuesto a compartir el poder, que ha cambiado su ideología y ha dado garantías a las minorías en las áreas que capturaron", indica Haid.
El derrocamiento de Al-Asad también supone un punto de inflexión para Oriente Medio y acaba con un bastión desde el cual Irán y Rusia ejercían influencia en el mundo árabe.
El experto en Siria del Giga Institute for Middle East Studies, Andre Bank, explica: "Rusia podría negociar con Al-Julani, el líder de Hayat Tahrir, para mantener un punto de apoyo en el corazón de Oriente Medio, pero para Irán es un golpe enorme haber perdido el eje de resistencia desde Teherán, Bagdad, Damasco y Beirut".
Entre tantas incógnitas, se repiten las peticiones de la comunidad internacional de que se logre una transición política y pacífica.
