
Los padres de Irene y José Ángel recuerdan en Sallent de Gállego la memoria de sus hijos. Allí, hace 24 años, fueron asesinados en acto de servicio los dos guardias civiles por la banda terrorista ETA.
Pasan los años, pero para sus familias el tiempo no lo cura todo. "Perder una hija, de la forma que sea, es algo que no se supera nunca, pero así, a traición, con premeditación... eso es de cobardes", señala María Ángeles, madre de Irene. Junto a ella, José de Jesús también recordaba a su hijo, José Ángel: "Es un día de recuerdo y, aunque han pasado 24 años, esto es crónico. Es el día a día".
Aquel atentado marcó un antes y un después en el pueblo, de hecho, los vecinos recuerdan aquella mañana, todavía con lágrimas en los ojos. "Sentimos mucho dolor y para toda la vida", decía una vecina. "Fue muy dramático y marcó a todo el pueblo", apuntaba otra.
Eran las 6:00 de la mañana cuando el coche patrulla de los dos guardias civiles saltó por los aires. La banda terrorista había colocado una bomba lapa con 10 kilos de explosivo. Ella murió en el acto, su compañero, en la ambulancia que le trasladaba al hospital.
Irene fue la primera mujer guardia civil asesinada por ETA. A ambos se les reconoció a título póstumo con la Cruz de Oro al mérito de la Guardia Civil.
