
Más de 900 personas han participado este viernes en el desfile por las calles de Jaca, todo ellos ataviados como en el año 758, cuando, como narra la leyenda, un poderoso ejército musulmán quiso conquistar la localidad, casi indefensa. Se trata de la celebración del Primer Viernes de Mayo, que, en esta edición, ha atraido a más de 50.000 personas hasta la capital de la Jacetania(se abre en una nueva ventana), y eso que la lluvia ha hecho peligrar la recreación.
Este año, la cita coincide con un puente festivo, lo que hace que comer o pernoctar este fin de semana en Jaca sea tarea complicada. "Estamos llenos desde hace semanas y hemos tenido que contratar gente", apuntaba a primera hora Francis Martín, gerente del restaurante Biarritz: "Principalmente, vienen familias de Jaca, que vienen todos los años. Tenemos mesas de 20-30 personas y los tres salones llenos".
"Venimos de Donosti y es la segunda vez que lo vemos. Es alucinante ver así a la gente", decía durante el desfile un turista, que ha aprovechado el fin de semana para conocer más la zona. "Venimos con unos amigos a ver las fiestas y a estar unos días", apuntaba otro.

"La gente quiere estar aquí para disfrutar el día. Prácticamente, estamos llenos, aún queda alguna cosa, pero poco", aseguraba la directora del Hotel Conde Aznar, Marta Egea.
Es el efecto llamada que tiene la recreación de la batalla que se vivió en esas tierras y que ahora se revive con desfiles, trajes de época y la interpretación del himno. Todo ello en una de las celebraciones más singulares del Alto Aragón, que tiene su origen en unas mujeres valientes que engañaron al enemigo y salvaron su ciudad. De hecho, desde el año 2020 es Fiesta de Interés Turístico Nacional.
La leyenda, el himno y la emoción
Las mujeres de Jaca, viendo al enemigo cerca, decidieron salir en ayuda de sus maridos, padres e hijos para combatir. Armadas con utensilios de cocina, vestidas con tocas blancas y coraje, bajaron por la cantera del Aragón. Desde lejos, el reflejo del sol en su ropa hizo pensar a los invasores que se trataba de un ejército de refuerzo, haciendo que huyeran, creyendo que iban a ser rodeados. Y así, Jaca fue salvada.
El momento cumbre de esta recreación se ha producido, como es tradición, a las 12:00 horas, con la entrada triunfal del Conde Aznar Galíndez y sus huestes victoriosas por la avenida Regimiento de Galicia. Desde allí, se ha dirigido, ante la atenta mirada de los cientos de visitantes que se agolpan a los lados de las calles, a la Catedral, donde se ha entonado la Salve y se ha realizado el saludo de banderas.

