
A la lengua azul y a la dermatosis nodular contagiosa, ahora se suma el 'neospora caninum'. Se trata de un parásito que se transmite al ganado vacuno a través de los excrementos de los perros y que ha afectado a varias explotaciones en el valle de Benasque.
El parásito está provocando numerosos abortos entre el segundo y el cuarto mes de gestación en estas vacas. No hay vacuna ni tratamiento, y las secuelas se notan incluso en embarazos posteriores.
Pablo Orna, ganadero en Castejón de Sos, cuenta que esta primavera cuatro de sus vacas abortaron en tan solo una semana. "Afortunadamente, encontramos el feto y lo mandamos al laboratorio para que lo analizaran. Nos confirmaron que era por las heces de los perros", relata.
Las consecuencias son tan "especialmente graves" que la Asociación de Ganaderos del Valle de Benasque ha emitido un comunicado pidiendo a los vecinos y visitantes que no paseen a sus perros por las zonas de pasto. Un problema, dice Orna, que se debe a "una falta de información tremenda". "Los dueños entran a las fincas particulares y las utilizan como si fueran un pipicán, y como es el campo, tampoco las recogen", lamenta.
Los ganaderos piden civismo para proteger la salud de los animales y garantizar la actividad ganadera, un importante motor económico en la zona, parte del paisaje y de la identidad del valle.
