
Ha sido un contratiempo y una casualidad, pero la muerte del papa ha supuesto que el viaje del los danzantes de Huesca, preparado con mimo desde hace meses, haya acabado en no poder bailar, este viernes, junto a la tumba de San Lorenzo en Roma, como estaba previsto. La delegación que se había desplazado hasta allí ha recibido la noticia con tristeza.
De hecho, este miércoles una visita del grupo a la cripta del patrón oscense se ha convertido en una conversación con los responsables de la basílica para intentar salvar la actuación, pero finalmente, les han confirmado que el luto marca que se anulen las muestras de alegría. "El Santo Padre esta por encima de todo", ha ratificado uno de los gestores del templo.
De este modo, los danzantes no podrán actuar en el exterior de la basílica y tampoco podrán entrar al interior bailando como estaba previsto. "Son sentimientos un poco encontrados hoy porque, por un lado, mucha devoción y mucho respeto, pero por otro lado, la constatación de que no podemos bailar, que es algo totalmente lógico con lo que ha pasado", ha lamentado Jorge Escario, presidente de la Agrupación de Danzantes.
Lo que no tienen prohibido es acudir al templo vestidos con el traje típico de danzante. Lo harán con crespón negro como señal de respeto. A pesar de las malas noticias, el goteo de oscenses que acuden a Roma es constante. A los danzantes les iba a acompañar la Banda de Música de Huesca, que desde Barcelona se desplazan en barco. Su presidenta Montse Ipas entiende que "la seguridad de los instrumentos ha primado en la decisión de hacer la travesía por mar".
