
Este fin de semana se ha celebrado en Bolea (Huesca) la tradicional Feria de la Cereza, que ha alcanzado su 25 edición. Este año, se han congregado unas 8.000 personas, logrando agotar todas las cerezas puestas a la venta en apenas unas horas. El número de puestos que han participado en la muestra han sido 52, entre venta de fruta y artesanía.
La cereza de Bolea es un cultivo tradicional de la localidad. Su producción está ligada al secano, la altitud y el microclima de la zona, factores que contribuyen a obtener un fruto apreciado por su brillo, firmeza y sabor. Esta combinación de calidad, paisaje y trabajo agrícola ha convertido a la cereza (se abre en una nueva ventana)en uno de los productos más reconocibles del municipio.
Entre las actividades se han incluido la exposición “Cerezas en la historia del arte” y la inauguración de una escultura conmemorativa dedicada a la feria y al papel de los productores que han mantenido vivo este cultivo en Bolea.
Estas jornadas permiten, además, mostrar el patrimonio de la localidad, con visitas a la Colegiata de Santa María la Mayor y propuestas que invitan a recorrer el casco histórico y el entorno de Bolea. La feria se convierte así en un escaparate de producto, pero también de territorio, cultura y atractivo turístico.
En esta jornada central ha participado la consejera de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón, Arancha Simón, ha destacado que la cereza de Bolea es “mucho más que un producto”, ya que representa identidad, paisaje, agricultura, tradición y una forma de explicar el territorio. También han acudido a la feria el presidente de la DPH, Isaac Claver, la alcaldesa de La Sotonera, Maribel Bailo, y la presidenta de la comarca de la Hoya de Huesca, Mónica Soler.
