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Huesca

El Canfranero circula de nuevo tras dos años de obras para reformar la línea

Los trabajos llevados a cabo han permitido la renovación de 81 kilómetros de vía, que suponen una reducción en el tiempo de viaje de 30 minutos. La reforma es esencial para recuperar la conexión internacional con Francia

Tren en la estación de Canfranc. / Aragón TV
Tren en la estación de Canfranc. / Aragón TV

El ferrocarril Huesca-Canfranc reabre al tráfico comercial este lunes tras casi dos años de cierre por las obras de renovación integral de 81 kilómetros de vía entre Ayerbe-Caldearenas y Jaca-Canfranc.

El regreso del conocido como Canfranero supondrá una reducción de hasta 30 minutos en los tiempos de viaje, gracias a una inversión de 200 millones de euros que ha permitido modernizar la infraestructura y mejorar la seguridad y comodidad de los viajeros. Según el Ministerio de Transportes, la duración del trayecto completo entre Huesca y Canfranc será ahora de 2 horas y 35 minutos, casi media hora menos que antes de las obras.

Los nuevos horarios contemplan dos frecuencias diarias por sentido. El primer tren saldrá de Huesca a las 6:15, con llegada a Canfranc a las 8:50. El trayecto de regreso desde Canfranc se realizará a las 9:20, y otro servicio adicional está previsto por la tarde. En total, el servicio cubrirá paradas en Plasencia del Monte, Ayerbe, Riglos, Santa María-La Peña, y Jaca, entre otras. Desde Zaragoza, el tiempo estimado de viaje será de poco menos de tres horas y media.

El secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, asiste hoy a la reapertura de la línea. Estará acompañado por el presidente de Adif, Pedro Marco, y del presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia.

El portavoz de CREFCO, Benjamín Casanova, ha manifestado que es una inversión "que deja a la línea en unas condiciones óptimas para la circulación de los trenes, preparada en su caso para la reapertura internacional y que permitirá ahorrar tiempo de viaje y mejorará la seguridad y comodidad de los viajeros, por lo que para nosotros es una excelente noticia".

La renovación de vía de los tramos que permanecían sin reformar facilitará la recuperación del tráfico internacional, cuando Francia reabra el tramo Bedous-Canfranc. En este punto, Benjamín Casanova ha dicho que confía en que la reapertura del tramo español sirva para incentivar al país vecino.

Además, Casanova ha indicado que el tramo español queda preparado para una futura migración del ancho de vía, aunque quedan cuestiones pendientes. El portavoz de la coordinadora sostiene que "esta línea es una infraestructura esencial para promover el transporte ferroviario entre Zaragoza y Huesca con el Pirineo aragonés, así como para recuperar la conexión internacional con Francia". Por ello, desde CREFCO consideran "fundamental aumentar el número de trenes y frecuencias de viaje".

Un tren con historia

La línea internacional, inaugurada en 1928, fue cerrada por el lado francés en 1970 tras el derrumbe de un puente. Desde entonces, el Canfranero ha seguido operando en su lado español, con fases de olvido, recuperación y mejora, aunque manteniéndose vivo con los nuevos paradigmas, no solo a nivel ferroviario y nuevas tecnologías en el ámbito, sino también a los cambios sociales. La última etapa de obras responde a la intención del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Transportes con el ojo puesto en una futura reapertura internacional.

Además del cierre por el túnel galo, el tren ha sobrevivido a la amenaza de suprimir líneas no rentables y a la competencia del coche particular. Su ritmo pausado y su trazado sinuoso forman parte de esa filiación altoaragonesa que no se entiende sin el Canfranero. Cada estación es una parada con memoria, y cada subida hacia Canfranc conserva la huella de un proyecto ferroviario que siempre aspiró a ser más que un simple servicio regional.

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