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Huesca

Cierra la piscina de Montmesa (Huesca) por un vertido de excrementos de gallina

Un acto vandálico que lleva repitiéndose todo el verano en diversas piscinas de España, a modo de 'reto viral'

Todo el fondo estaba de la piscina estaba cubierto de estiércol de gallina. / Aragón TV
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Los vecinos de Montmesa (Huesca) llevan desde el martes sin poder bañarse en la piscina municipal porque la encontraron llena de estiércol de gallina. Un acto vandálico que lleva repitiéndose todo el verano en diversas piscinas de España, a modo de 'reto viral'

"En el borde de la piscina se veían trozos de estiércol, y me asomo y estaba todo lleno de estiércol de gallina", narra Inés Reula, la responsable de mantenimiento de la piscina. Todo el fondo de la piscina estaba cubierto de excrementos, pero también el césped. Los causantes saltaron la verja de la piscina con más de 40 kilos de estiércol que repartieron por todas las instalaciones, el equivalente a entre cuatro y cinco sacos.

La piscina permanece cerrada todavía el jueves. A pesar de que la han limpiado e hiperclorado, no puede reabrir hasta que la analítica del agua sea la adecuada. Los vecinos están indignados, pero el Ayuntamiento ya ha hecho la denuncia y la Guardia Civil investiga los hechos, en busca de hallar a los responsables del vertido. 

La causa puede ser un reto viral

El vertido de excrementos en Montemesa recuerda a otros casos difundidos en las redes sociales como un reto viral que consiste en defecar en las piscinas. Una 'broma' que sale cara a las piscinas porque obliga a cerrarlas temporalmente y tampoco gusta a los usuarios. Piscinas municipales como la de El Catllar, en Tarragona, ha sido una de las últimas afectadas, pero el suceso se ha repetido en diversas provincias a lo largo del verano. 

La presencia de excrementos en piscinas públicas representa un grave riesgo para la salud, ya que las heces pueden transmitir infecciones y otras enfermedades. Y, además, obliga a aplicar un estricto protocolo que establece Sanidad.

En el caso de Montmesa, su alcalde, Carlos Ciria, ha tenido que ponerse en contacto con autoridades sanitarias para saber cómo proceder: "Hay que retirar todos los excrementos y el agua hay que pasarla por la depuradora para realizar una hiper cloración y, cuando pasan 24 ó 48 horas, hay que hacer muestreos y analíticas para ver cómo va evolucionando y, en el momento en el que las condiciones sean óptimas y el agua esté en condiciones para poderse bañar, se volverá a abrir la instalación", ha explicado. 

De esta forma, en el mejor de los casos, los vecinos de Montmesa podrán volver a bañarse en su piscina a finales de esta semana.

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