Una investigación encuentra el 'interruptor' que activa en el cerebro las ganas de hacer deporte
Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas ha descubierto una conexión entre el músculo y el cerebro, hasta ahora desconocida, que aumenta el deseo de hacer más ejercicio

Un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas ha hallado la respuesta a una pregunta muchas veces repetida: ¿cuál es la clave para tener ganas de hacer deporte? El equipo de investigadores ha localizado el 'interruptor' que hace que se tengan más ganas de hacer ejercicio y que, en realidad, es una conexión entre el músculo y el cerebro hasta ahora desconocida.
El estudio ha concluido que la relación entre dos proteínas, y la activación de una tercera, es la que hace que cuando se activa el cuerpo, aumente el deseo de hacer más ejercicio.
Dichas proteínas se activan cuando los músculos se contraen de manera repetida e intensa, es decir, cuando el cuerpo se ejercita. La manera en la que se activa cada una de ellas es la responsable del interés por hacer o no deporte. Su trabajo es regularse entre sí, para evitar que el deseo de hacer ejercicio llegue a perjudicar al organismo.
Guadalupe Sabio, una de las investigadoras que ha participado en el estudio, ha subrayado que cuando se activan las dos proteínas, controlan la segregación de una tercera que se transporta en la sangre y que impulsa al cerebro a seguir haciendo ejercicio: "Cuando esta tercera proteína llega al cerebro activa su parte motora y las ganas de hacer más ejercicio de manera voluntaria".
Una de las claves de esta investigación es que el nivel de estas proteínas no es igual en todas las personas. Por eso, el trabajo a partir de ahora se centra en encontrar el método para reforzarlas en aquellas personas a las que les cueste más mantener la actividad física de manera continuada. De hecho, la investigación ha descubierto que las personas sedentarias y obesas tienen estas proteínas más bajas. "Necesitarían incluso un refuerzo más para tener esas ganas de hacer ejercicio", ha apuntado Guadalupe Sabio.
El resultado de la investigación ha sido comprobado en animales y también en humanos. En su desarrollo han participado pacientes con obesidad y voluntarios que realizaron ejercicios controlados.
