Puente insiste en que "desde los primeros instantes" se supo que había dos trenes accidentados
El ministro de Transportes ha comparecido en el Senado para informar del accidente de Adamuz en el que fallecieron 45 personas. Ha detallado los pasos que se dieron y ha defendido el trabajo de los servicios públicos de todas las administraciones

El ministro de Transportes, Oscar Puente, ha defendido este jueves en su comparecencia del Senado a petición del PP que "desde los primeros instantes" posteriores al accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) del pasado 18 de enero en el que murieron 45 personas, las autoridades fueron "conscientes de la existencia de dos trenes accidentados y así se comunicó a los servicios de emergencia".
El ministro ha respondido así a quienes aseguran que en los primeros momentos tras el accidente hubo confusión sobre la magnitud del accidente y también se ha referido a las críticas sobre la supuesta falta de transparencia por parte del Gobierno respecto a la evolución de la investigación.
"Los afectados tienen derecho a conocer la verdad y con ella podremos restaurar la confianza de la ciudadanía en nuestro sistema ferroviario", ha dicho Puente, quien ha recordado que desde el accidente ha dado cuatro ruedas de prensa sin límite de preguntas y que comparece en sede parlamentaria 11 días después del siniestro, sobre el que también tiene previsto comparecer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el próximo 11 de febrero.
Desde el Partido Popular han criticado que este jueves no haya comparecido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: "Es cruel con las víctimas y déspota con el Parlamento", ha señalado la portavoz de los 'populares' en el Senado, Alicia García. El presidente de la Cámara, Pedro Rollán, ha recordado que "según el Reglamento" del Senado tendría Sánchez la "obligación legal, política y especialmente moral" de estar presente, en referencia a la última reforma reglamentaria, con rango de ley, aprobada por la mayoría del PP el año pasado. "Ha preferido quedarse en el búnker de la Moncloa escondido", ha añadido García, que se ha preguntado "qué tiene que ocurrir en España para que el presidente venga" y le ha tildado de "cobarde con la verdad, cruel con las víctimas y déspota con el Parlamento".
Puente ha asegurado que en el accidente de Angrois de julio de 2013, en el que fallecieron 80 personas, el presidente del Gobierno entonces, Mariano Rajoy, "no consideró necesaria" su comparecencia ni en el Congreso ni en el Senado, y tampoco la ministra del ramo por entonces, Ana Pastor, que sólo compareció ante la Comisión de Transportes del Congreso.
El ministro ha insistido en que "la capacidad de respuesta estuvo a la altura" y ha puesto de manifiesto "la entrega de todos los servidores públicos" que ha calificado de "ejemplar", desde los efectivos de emergencia, hasta los sanitarios y vecinos de Adamuz. También ha subrayado la importancia de la unidad y la lealtad de todas las instituciones, sobre la que ha dicho que "es digna de mención y elogio".
Entrando en el contexto ferroviario, ha defendido la renovación integral de esta línea en la que se invirtieron más de 700 millones de euros: "No quiero que se generen más dudas. Todo lo que digo es público y está documentado en 89 contratos públicos de las actuaciones realizadas en esta línea, a disposición de cualquiera. La línea no está abandonada ni olvidada. Es una línea con más de 30 años sometida a labores de mantenimiento y un proceso planificado de renovación".
"La responsabilidad de las instituciones no termina en el lugar del accidente", ha explicado Puente. Ha dicho que la prioridad es la atención de las víctimas y a sus familiares y ha incidido en que desde el día del accidente se comprometió a ofrecer "transparencia" y a no "esconderse".
El ministro ha recordado que los recientes accidentes ferroviarios han provocado 210 víctimas directas: 46 personas fallecidas y 164 personas heridas, y ha afirmado que "detrás de cada número hay un nombre, una historia, una familia que esperaba o una vida que ya no será la misma".
"Tengo claro que ninguna medida y ninguna decisión aliviará el dolor de quienes han perdido a un ser querido y tampoco borrará las secuelas físicas y psicológicas de quienes han resultado heridos", ha dicho, pero "nuestra obligación es comparecer, dar la cara y explicar con claridad qué estamos haciendo y por qué lo hacemos".
