
El Gobierno central y la Generalitat se han reunido para buscar soluciones ante la situación de extrema sequía que vive Cataluña. Entre ellas, ambas instituciones han descartado la posibilidad de un trasvase desde el Ebro para llevar agua a la comarca del Priorato. El Ministerio para la Transicion Ecológica y el gobierno catalán apuestan por las desalinizadoras y para ello han acordado agilizar la construcción de dos plantas, la de Tordera, en Blanes, y la de Foix, en Cubelles. Además, de continuar la escasez de agua, traerían barcos con 20.000 metros cúbicos diarios desde la desalinizadora de Sagunto.
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y el conseller de Acción Climática de la Generalitat, David Mascort, han detallado que las nuevas desalinizadoras, una que amplía la actual de la Tordera en Blanes (Girona) y una segunda en el río Foix, en Cubelles (Barcelona), están valoradas en 500 millones de euros y se impulsarán mediante la empresa estatal Acuamed, con la previsión de estar terminadas en 2028 y 2029, respectivamente. "Aquamed es una empresa que en principio trabaja con el estado pero que es la solución más ágil y más diligente", ha subrayado Ribera.
Pero no es el único acuerdo. "A principios del verano, si fuera necesario, también el Ministerio pone a disposición el agua de la desaladora de Sagunto para que podamos ir allí, igual que a otros sitios, a buscar el agua en barcos", ha anunciado Mascort. De esta manera, se movería un barco al día para trasladar unos 20.000 metros cúbicos de agua al entorno de Barcelona.
Ambos han descartado la posibilidad de trasvasar agua desde el Ebro. "No nos planteamos escenarios hipotéticos de otras alternativas porque creemos que esta es la opción más eficaz", ha aseverado Ribera. Por su parte, Mascort ha afirmado que "no hace falta" movilizar agua con un trasvase.
En estos momentos, los embalses de Cataluña se encuentran a menos del 16% de su capacidad.
Aragón apoya esta solución pero reclama que no haya "sequías de primera y de segunda"
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha mostrado su apoyo a esta solución para hacer frente a la sequía en Cataluña, pero ha reivindicado que en Aragón también hace falta agua. Azcón ha reiterado su petición de una reunión con la ministra de Transición Ecológica para conocer con detalle las obras que se van a hacer en la Comunidad para paliar este grave problema.
"No puede ser que Yesa se retrase al año 2030 y que las obras que necesitamos en Aragón relacionadas con el agua se pospongan año a año, que hay sequías de primera y de segunda. En Aragón la sequía es importantísima, ha significado que en 2023 se perdieran 1.500 millones de euros", ha remarcado Azcón.
