Sindicatos y Gobierno negocian la ampliación de las profesiones 'penosas o peligrosas' para la jubilación anticipada
Mineros, bomberos o policías locales son profesiones penosas o peligrosas y quienes se dedican a ellas pueden jubilarse de forma anticipada sin perder su pensión. Los sindicatos piden ampliar los colectivos que acceden a esta jubilación

Representantes del Gobierno central y agentes sociales siguen negociando con el objetivo de reformar el sistema de coeficientes reductores y ampliar los colectivos que se puedan beneficiar, en función de las condiciones físicas o mentales de cada puesto de trabajo, de la jubilación anticipada. Mineros, bomberos, policías locales, artistas o profesionales taurinos se consideran profesiones penosas o peligrosas y, por eso, quienes se dedican a ellas pueden jubilarse de forma anticipada sin perder pensión.
Los mineros trabajan bajo tierra o a cielo abierto y, por su trabajo, están expuestos a contaminantes químicos, pero también al ruido o las vibraciones. Por estas características, está calificado como un oficio peligroso y, por eso, sus años cotizados cuentan más. En su caso, según ha explicado el exminero Francisco Montull, cobra la pensión completa: "Se va con los años equis que sean, pero con los años ficticios de 65 años. Es decir, la edad de jubilación, porque ese minero ya la ha cumplido, tenga 60 o 54 años. Y se va con el 100%".
Ese modelo de mantener la pensión es el que quieren seguir otras profesiones que pueden considerarse de riesgo, como obreros, camioneros o vigilantes de seguridad privada. Esta última es la profesión de José Manuel Carrero. Tiene 63 años, lleva 35 en un sector de alta rotación y acumula muchas horas extra y de nocturnidad. Asegura que no ha tenido lesiones fuertes, pero sí las ha visto en compañeros, que han sufrido "roturas, puñaladas o mil cosas" y considera que debe tenerse en cuenta "el riesgo que conlleva este trabajo", a lo que se suma que están casi siempre solos.
La negociación en este momento sigue abierta. Los sindicatos creen que hay que analizar las patologías derivadas de las condiciones laborales de cada puesto y, sobre todo, estudiar las estadísticas de siniestralidad, de edad y de género, teniendo en cuenta los riesgos físicos y psicosociales.
José de las Morenas, de UGT, señala como uno de los factores a tener en cuenta la salud mental, que ha definido como "la gran olvidada de este país". Según asegura, se tiene que abordar "el estrés, la ansiedad o la digitalización como factores de riesgo". De esta manera, añade, podrá tener una incidencia "en los factores correctores para poder jubilarse anticipadamente". A su juicio, este análisis no pondría en riesgo la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
