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España

La tecnología del coche autónomo está lista y solo el factor humano impide su aplicación masiva

En la actualidad los sistemas de seguridad de los automóviles alcanzan un nivel cuatro sobre cinco, que los hacen totalmente autónomos para ciertas situaciones en carretera

Los coches actuales ya disponen de suficientes elementos de seguridad para que tengan una conducción autónoma.
Los coches actuales ya disponen de suficientes elementos de seguridad para que tengan una conducción autónoma.

Lo crean o no, la conducción autónoma de un vehículo ya es posible en la actualidad. Los coches actuales, con su tecnología y sistemas de seguridad, alcanzan un nivel de autonomía de cuatro sobre cinco. El último escalón supone que un vehículo no necesite de un conductor para ninguna de sus facetas, porque la máquina es perfectamente capaz de ir por carretera o ciudad sin ayuda. Esta última etapa no está claro cuánto va a costar ponerla en marcha con éxito. Según la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), no son tanto los factores técnicos los que impiden su extensión masiva, sino otros como la mentalidad social y las diferencias culturales entre países los que dificultan que puedan circular más vehículos sin conductor.

"¿Te montarías en Zaragoza en un automóvil sin conductor?", se pregunta Félix García, director de comunicación de Anfac. "Es paradójico -reflexiona- porque somos capaces de ir en un tranvía, avión o tren sin ayuda humana directa y, sin embargo, reacios a subir a un vehículo que no tenga nadie al volante". Lo cierto es que, según los fabricantes, un nivel cuatro de autonomía en la conducción implica que en muchas ocasiones un coche puede hacer las tareas de conductor. Los sistemas de seguridad incluyen en la actualidad una alerta de cambio involuntario de carril (LDW), que avisa al conductor cuando se sale de la trayectoria involuntariamente; el sistema de frenado de emergencia (ESS), que detecta el momento exacto en el que el coche que circula por delante hace una frenada de emergencia y más avances que se incluyen en los denominados Adas (Advanced Driver Assistance Systems).

Con todo esto, ya es posible que un coche circule por autovía sin que un conductor realice ninguna acción. Lo que ocurre es que esta casuística es más complicada de trasladarla a una gran ciudad, ya que el factor humano juega un papel fundamental en el funcionamiento de la máquina. La educación y la mentalidad no es igual en unos territorios que otros. Tampoco las infraestructuras y los hábitos al volante.

Nueva Delhi versus Tokio

"El orden cultural y social de Tokio conllevará que allí el coche tenga un 100% de autonomía antes que e Nnueva Delhi", argumenta García. Porque la máquina es difícil que cometa errores. Si estos llegan, salvo en contadas ocasiones, es por culpa de "nosotros". Y con el caos de la India, advierte el responsable de Anfaca, "es imposible aplicar la conducción inteligente". Una ciudad tienen un sinfín de intangibles que chocan frontalmente con la perfección de la conducción inteligente. Casi todos ellos tienen que ver con el comportamiento humano y ahí se incluyen todas las malas prácticas que se cometen al volante y que están detrás de la mayoría de los siniestros en carretera.

Esta realidad social es aplicable a España. García subraya "el desconocimiento" que existe entre los conductores de la tecnología de conducción inteligente que ya integran sus automóviles. "Es algo que no está interiorizado", aseguran desde Anfac. Y esto es un impedimento para dar ese último paso y que los coches lleguen a circular solos con normalidad por las carreteras españolas. Hoy en día, práctimamente casi todos los vehículos incluyen de serie distintos elementos tecnológicos que harían posible esta realidad, pero ese desconocimiento social dificulta su total autonomía. "Es como el que tiene un teléfono de última gama y solo lo usa para chatear o hablar por teléfono, solo aprovecha el 15% del dispositivo", concluye García. 

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