La ciencia desvela cómo era santa Teresa de Jesús: tenía los ojos negros, vivos y un rostro armónico
Las investigaciones han reconstruido cómo era la santa cuando tenía 50 años. La profesora Jennifer Mann ha modelado "la representación más exacta" que existe hasta ahora

La ciencia ha permitido reconstruir el rostro original de santa Teresa de Jesús cuando tenía alrededor de 50 años. Era armónico, sereno y dulce. Tenía los ojos negros y muy vivos. Este viernes se ha presentado plasmado en un busto de terracota en un acto que se ha podido seguir de forma simultánea en todo el mundo. La reconstrucción del rostro es uno de los frutos de un estudio hecho en Australia a partir de sus restos mortales momificados por el antropólogo italiano Luigi Capasso, tras la apertura de su sepulcro, cerrado con 10 llaves.
La profesora Jennifer Mann ha modelado la que hasta ahora es "la representación más exacta" de cómo era santa Teresa. Lo ha hecho partiendo de los datos obtenidos en la localidad salmantina de Alba de Tormes, en la que se ha permitido la apertura del sepulcro en el marco de un proyecto que comenzó en agosto de 2024 y que ha culminado este viernes coincidiendo con los 510 años de su nacimiento.
Esta presentación coincide con un hecho histórico: el cuerpo de santa Teresa de Jesús se expondrá de manera pública para su veneración del 11 al 25 de mayo en la basílica de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen en la localidad salmantina de Alba de Tormes, en el que ya ha sido calificado como un evento único, puesto que no ocurre desde hace 111 años.
La investigadora que ha sacado a la luz el rostro de santa Teresa ha explicado desde Australia que "ha conjugado armónicamente todas las fuentes de datos que tenía sobre el rostro comenzando por medidas antropomórficas e imágenes de las radiografías", pero también un retrato pictórico de la santa y una descripción de la madre María de San José, que convivió con ella.
Además de su rostro, también se ha reconstruido su velo, la toca y su hábito, inspirados en pinturas de la época. "Ciencia, fe y devoción se han unido en torno a la santa para lograr un testimonio físico y un reflejo de su alma, con ciencia y mística se ha logrado una 'vera efigie' de cuando tenía en torno a los 50 años y estaba en plenitud humana y espiritual", ha explicado el prior de los carmelitas descalzos de Alba de Tormes y Salamanca, Miguel Ángel González.
La exhaustiva descripción que dejó escrita la madre María de San José ha sido fundamental para este trabajo: "Tuvo en su mocedad fama de muy hermosa y hasta su última edad mostraba serlo; era su rostro no nada común sino extraordinario, y de suerte que no se puede decir redondo ni aguileño, los tercios de él iguales, la frente ancha e igual, y muy hermosa".
Y prosigue: "Las cejas de color rubio oscuro con poca semejanza de negro, anchas y algo arqueadas; los ojos negros, vivos y redondos, no muy grandes, mas muy bien puestos; la nariz redonda y en derecho de los lagrimales".
