El dueño de Servinabar defiende la versión de Santos Cerdán y niega que fuera socio de su empresa
En su comparecencia en el Tribunal Supremo, Antxon Alonso reconoce que Cerdán firmó el documento para convertirse en socio, pero que no llegó a ejecutarse

El empresario Antxon Alonso, dueño de Servinabar, ha defendido ante el juez del Tribunal Supremo la misma versión que dio el exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán.(se abre en una nueva ventana) Ha asegurado que el ex dirigente socialista firmó un documento para convertirse en socio de su empresa, pero que nunca llegó a ejecutarse y ha admitido el pago de una donación de 4.500 euros a la fundación del exministro José Luis Ábalos.
En su comparecencia, solo ha respondido a su defensa y ha negado haberse beneficiado de mordidas. Ha declarado que Cerdán firmó el polémico documento en 2016, en un momento en el que pensó en abandonar la política y él le ofreció la opción de ser socios, si bien, según su versión, el ex número tres del PSOE finalmente dio marcha atrás y rompió su documento. Alonso, en cambio, lo guardó en el trastero dejando claro, eso sí, que no tenía ningún valor.
Lo que sí ha reconocido es que hizo una donación esporádica de 4.500 euros a Fiadelso, la fundación de Ábalos, por motivos fiscales, pero como hizo con otras muchas entidades, como equipos de fútbol femenino, rugby y Save the Children, según fuentes jurídicas.
El nombre de Antxon Alonso aparece en el informe de la UCO que destapó el papel de Cerdán en la trama, en particular por un contrato privado de 2016, hallado en el registro de su vivienda, en el que Cerdán adquiría casi la mitad de participaciones de Servinabar, una empresa navarra beneficiaria de adjudicaciones.
Fernando Merino, exdirectivo de Acciona, también ha comparecido ante el juez. Como Alonso, ha defendido que no ha recibido ninguna comisión ilegal. Merino fue despedido de Acciona en 2021. Según la UCO, influyó en Koldo para que se adjudicase un contrato de obra pública en favor de esta empresa. La investigación asegura que, tras el análisis de los dispositivos informáticos intervenidos a Koldo, Merino habría pedido más obras de interés para la compañía. Hasta cinco señala la UCO, lo cual Acciona niega y explica que se siguió de forma rigurosa la Ley de Contratos.
