El Congreso debate la reducción de la tasa máxima de alcoholemia de 0,5 a 0,2 gramos de alcohol en sangre
A efectos prácticos, la tasa sería de cero, equiparando la normativa nacional a la de otros países europeos. En 2023, más de la mitad de los conductores fallecidos había consumido alcohol

El Congreso debate este martes por la tarde la reducción de la tasa de alcoholemia para todos los conductores. Es una propuesta que recoge las intenciones de la DGT de tolerancia cero con el alcohol al volante. De esta forma, la cantidad de alcohol permitida en sangre pasaría de 0,5 (0,25 mg/litro de aire espirado) a 0,2 gramos por litro (0,10 mg/litro de aire espirado), equiparándonos a otros países europeos, como Suecia, Noruega, Polonia o Estonia.
Se trata de una disminución muy significativa, puesto que entran en juego otras variables como el sexo o el peso. En líneas generales, se superará dicha tasa ingiriendo un tercio de cerveza, un vaso de vino o una copa de vermut.
En la calle, los ciudadanos se muestran favorables a la medida. "Todo lo que esté encaminado a la protección en la conducción, me parece correcto", señala un zaragozano. Otra vecina de la capital aragonesa comparte esa visión: "Todo lo que sea reducir la tasa de alcohol, fenomenal. Si fuera cero, mejor".
Esa es precisamente la pregunta que surge ante esa reducción, ¿por qué no se deja a cero la tasa permitida? Una duda a la que responde el profesor de la Universidad de Zaragoza e Ingeniero Industrial Juan José Alba: "La tasa cero nos dejaría en algún momento en desprotección jurídica. Podríamos tener desde errores en las mediciones, hasta no tener la certeza de cuando tenemos el '0.0' después de beber alcohol. Pero a efectos prácticos, va a ser como un cero".
Para las asociaciones de ayuda a los afectados por accidentes de tráfico, la nueva norma es buena si reduce la siniestralidad. "Pensamos que porque me tome dos cervezas no me va a pasar nada. Que soy muy bueno conduciendo, conozco mi vehículo y me encuentro perfectamente. Pero la realidad es distinta", recuerda Miguel Ángel Bernal, delegado de Stop Accidentes en Aragón.
El año pasado, más de la mitad de los conductores que fallecieron en un accidente de tráfico había consumido alcohol u otras sustancias. Además, el 40% de los que murieron atropellados también había bebido.
