El 9% de los españoles bebe a diario: "El alcohol está bien visto socialmente pero el alcohólico, todo lo contrario"
Los centros que trabajan con persona alcohólicas relatan que cuando llegan para pedir ayuda están "destrozadas psicológica y físicamente". También han notado que cada vez más mujeres acuden a ellos

Es la droga más aceptada socialmente y por eso permanece como una de las más consumidas en nuestra sociedad. De hecho, el 9% de la población española declara haber realizado un consumo diario de alcohol según el informe 'Alcohol y Drogas en España" de 2022, publicado por el Ministerio de Sanidad. Son muchas las fundaciones y asociaciones que ayudan a superar su adicción. La mayoría trabaja sus terapias en grupos y con la presencia de médicos y/o trabajadores sociales que persiguen un doble objetivo: apartarse de la adicción y acompañar en la vida una vez que se ha conseguido superar para evitar recaídas.
En ello trabajan el grupo de rehabilitación de la Obra Social de la Parroquia del Carmen de Zaragoza. Llevan más de 30 años ayudando a personas que les derivan "desde las unidades de adicción de los hospitales y de otras entidades como Proyecto Hombre o la Fundación Doctor Valero", explica Lola Solano, trabajadora social y responsable del Programa de Rehabilitación. "Hacemos una acogida inicial que es una valoración y una entrevista personal, para elaborar un plan de trabajo con la persona que llega a nuestras instalaciones", comenta. Es cuando empieza un plan para determinar "si hace falta un internamiento o se trabaja en el centro de día de forma ambulatoria".
La mayoría de las personas que llegan "lo hacen muy destrozados piscológica y físicamente, con afecciones al sistema nervioso y digestivo". "Hay que tener en cuenta que es una de las drogas en la que más se tarda en descubrir que hay una adicción detrás y su evolución es muy larga", advierte. Solano señala que el principal problema "es que es una droga socializada": "Siempre vemos normal tomarse una caña, un vino y brindamos para celebrar en todos los eventos". Recuerda que los adictos tienen que "querer cambiar para que el tratamiento funcione y es siempre una decisión personal".
También en el Centro Municipal de Prevención de Adicciones de Zaragoza (CMAPA) realizan un recibimiento a las personas que acuden a pedir ayuda y concertan una cita para la acogida. "En ese momento se le asigna un terapeuta y se hacen tres valoraciones: una médica, psicológica y social. Lo hacemos con un equipo multidisciplinar en sesiones individuales programadas y se establece el primer objetivo que es una desintoxicación total para dejar de beber. Como es un paso muy difícil, en algunos casos contamos con las unidades de desintoxicación y con la complicidad del entorno familiar", explica Alberto Beltrán, psicólogo del centro.
Las terapias las conocen bien en la Fundación Doctor Valero, donde la gran mayoría de voluntarios que trabajan han pasado por la rehabilitación. Han experimentado, por tanto, los problemas que ocasiona el alcohol a nivel personal y familiar. Lo explica Santiago que lleva 28 años rehabilitado y señala que cuando una persona se mete en el mundo del alcohol "es porque esconde algo, ya sea una carga social, laboral o familiar". Asegura que lo principal es buscar ayuda, con la medicina y también con las "terapias espejo que hay en la fundación". Allí, quienes han padecido esta adicción cuentan con ejemplos lo que han pasado y lo que no.
"Las terapias espejo son fundamentales porque las personas que participan se sienten identificadas y les supone un refuerzo en su tratamiento", remarca Santiago. Son terapias semanales, algunas se hacen junto a familiares porque "esta droga no solo toca al individuo, también a la familia". Santiago asegura que ahora están llegando personas un poco más jóvenes, de entre 25 y 40 años, que "consumen otras drogas porque la sociedad se ha vuelto más exigente y eso provoca más ansiedades y problemas frente a los que muchos, en lugar de afrontarlos, eligen esas drogas". También, desde el CMAPA, cuentan que en muchas ocasiones el adicto al alcohol "también consume otro tipo de drogas como cocaína o tabaco". "No siempre va ligado, pero en muchas ocasiones sí, porque además, dicen, el alcohol es más accesible y barato que otro tipo de sustancias", advierte.
"Mantenemos un equipo de trabajo, con los voluntarios que nos ayudan a llevar los talleres de manualidades, encuadernación, de salud, yoga, huerta y ahora estamos montando un pequeño gimnasio", dice Lola Solano. Además, están el psicólogo y un integrador social, porque "hay que ayudarles a cambiar sus hábitos". Precisamente ese cambio es el segundo de los objetivos que se persigue en el CMAPA para "evitar las recaídas", señala Alberto Beltrán. "El objetivo de este paso, una vez conseguida la abstinencia total, es cambiar las relaciones sociales, el manejo del dinero, los lugares que se frecuentan habitualmente, en definitiva, un cambio en el estilo de vida".
Cuando abandonan el centro en el que se rehabilitan siguen manteniendo unos grupos de apoyo una vez a la semana con los psicólogos. "Es muy importante la vuelta a la vida en la que no se ha sabido vivir y tienen que ver que les seguimos apoyando", dice Solano.
Hombre entre 40 y 45 años, aunque cada vez más mujeres
Ambos coinciden en los perfiles que hay detrás de esta adicción, que podría ser el "un varón de entre 40 y 45 años", aunque cada vez están tratando "a más mujeres de esas edades". "Son personas más jóvenes que hace unos años y llama la atención que hay más mujeres que, además, son víctimas de abusos o de violencia", explica Solano.
También en el CMAPA aseguran que está cambiando el perfil del consumidor. "Ahora en mi grupo tengo un 40% de mujeres. Además, hemos pasado al modelo europeo de alcohólico, es decir, al atracón, personas que no se consideran alcohólicos pero que llega un día en concreto y consumen demasiado", relata. Llegan a los centros de desintoxicación "con más conciencia y derivados por los médicos de Atención Temprana porque ven niveles altos de transaminasas, triglicéridos o colesterol, y también presionados por sus entornos familiares", detalla Beltrán.
"Las mujeres tienen otro semblante, porque el alcoholismo es la enfermedad del silencio. Vienen mujeres con cargas en casa, con diferentes niveles de vida, o condicionadas por la familia. Pero ellas vienen solas, no suelen estar acompañadas por las familias, por el tipo de sociedad en la que vivimos, que aún les cuesta un poco más", dicen desde la Fundación Doctor Valero.
Todas estas opiniones confirman los datos del informe de adicciones del Ministerio de Sanidad que señala que el 93,2% de la población de 15 a 64 años declara haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida. Una publicación que alerta de ese 9% de la población española que declara realizar un consumo diario de alcohol. En ese caso, es el tramo de mayores de 55 años donde aparece el mayor número de consumidores. En cuanto a los 'atracones', el 8,5% de los hombres reconoce haberse emborrachado en el último mes, dato que se reduce a la mitad entre las mujeres (4,2%).
