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Vecinos y empresas de Sabiñánigo piden que se retomen las obras de la variante cuanto antes

Los trabajos estaban casi terminados cuando se pararon hace seis meses. La empresa pide al Ministerio más presupuesto para finalizarlas

Vecinos y empresas de Sabiñánigo denuncian que llevan todo un año circulando por unos desvíos provisionales que son peligrosos, generan grandes atascos y causan pérdidas económicas. / Aragón TV
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Los vecinos y empresas de Sabiñánigo, en Huesca, quieren que se retomen las obras de la variante de la autovía A-23 cuanto antes. Denuncian que llevan todo un año circulando por unos desvíos provisionales que son peligrosos, generan grandes atascos y causan pérdidas económicas y una mala imagen para el sector turístico. Los trabajos estaban casi terminados cuando se pararon hace seis meses, y la empresa que los lleva a cabo pide al Ministerio más presupuesto para finalizarlas(se abre en una nueva ventana). Si no hay una reunión urgente, amenazan con cortar la carretera temporalmente el próximo día 17 para reclamar una solución.

Un ejemplo de las dificultades que supone es el de la empresa Transportes Aínsa, que traslada mercancías peligrosas de la industria química de Sabiñánigo. Sus camiones circulan a diario por unos desvíos que les obligan a realizar maniobras con más riesgo y consumo. Por eso, critican que la situación ya es insostenible. "Hemos sufrido atascos de varias horas para llegar a Sabiñánigo y eso a veces nos hace perder horas de carga y que no lleguemos a destino", cuenta Elena Aínsa, directora de la compañía.

A los agricultores de la zona también les cuesta llegar a la cooperativa. Su principal acceso está cerrado desde el verano pasado y atraviesan la localidad con tractores cargados de mercancía. "Desde septiembre llevamos pasando por el casco urbano, 4.000 toneladas de cereal, más todo el abono que ha llegado, todos los piensos que nos llegan... Todo ha pasado por la calle Serrablo", explica Cristina Jarne, gerente de la cooperativa Santa Orosia.

La paralización de las obras de la variante afecta, según los empresarios, a más de un millar de negocios del territorio. "Impacta a nivel turístico, de mercancía, para los agricultores y, luego, a nivel de seguridad", indica Lidia Ferrer, gerente de la Asociación de Empresarios.

El Ayuntamiento estudia demandar a la empresa constructora. "Estamos en una situación en la que ya no podemos continuar más. Estamos buscando la asistencia legal, que nos representen, para poder pedir las indemnizaciones correspondientes y, de esa forma, forzar desatascar esta situación", asevera Berta Fernández, alcaldesa de Sabiñánigo.

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