
Más de 40 científicos de toda Europa se reúnen estos días en Zaragoza para hablar sobre covid persistente. Trabajan en un proyecto común para lograr un diagnóstico certero de la enfermedad y cómo influye en ésta la presencia de una proteína tóxica que genera el organismo.
Muchos síntomas distintos y muchas veces graves sirven para detectar que un paciente tiene covid persistente. Pero hasta ahora, no hay prueba que lo determine, no hay evidencia y eso es lo que buscan medio centenar de científicos reunidos en la capital aragonesa: encontrar los biomarcadores que demuestren que una persona padece esa enfermedad.
De momento investigan una proteína, la HERV-W-ENV. "Lo que exactamente hace no lo sabemos y eso es lo que estamos buscando. Es una proteína tóxica, es una proteína que influye al sistema inmune. Las investigaciones van dirigidas a entender qué cambia ahí y qué tiene directamente que ver con la patología que tienen los pacientes", ha explicado el investigador de ARAID Jon Schoorlemmer.
Para eso la investigación en los laboratorios del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud se combina con la de las consultas. Es la única de todas las que se llevan a cabo en Europa que tiene en cuenta los dos aspectos. "Trabajamos también con la comunidad, con las pacientes, y analizamos también sus características sociodemográficas, sus modos de vida y aquellos perfiles que pueden estar también influyendo en el mantenimiento de la sintomatología persistente", ha detallado Rosa Magallón, investigadora de Atención Primaria.
Además de certificar el diagnóstico trabajan también para poder aplicar terapias más específicas.
Este es el segundo encuentro anual del proyecto HERVCOV, que está financiado por la Comisión Europea con siete millones de euros a través de su Programa Marco Horizonte Europa. Un plan que se centra en ver si la activación de la proteína patógena HERV-W-ENV en los pacientes con la covid es fruto de la respuesta inmunitaria frente al virus SARS-CoV-2.
El Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) participa en este proyecto como socio, de la mano del investigador ARAID Jon Schoorlemmer, quien lidera el paquete de trabajo número 5, centrado en definir biomarcadores que permitan diagnosticar mejor a los pacientes con la covid persistente.
