Una investigación en el ibón de Tramacastilla permite conocer el entorno del lago hace 6.000 años
Dos investigadoras del Instituo Pirenaico de Ecología han participado en este estudio. Han analizado la información de ADN hallado y han conseguido reconstruir la historia ambiental: había actividad humana y se practicaba el pastoreo en zonas de montaña

Una de las investigaciones que desarrolla el Instituto Pirenaico de Ecología, vinculado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha identificado el ADN que se ha obtenido en el fondo del ibón de la localidad oscense de Tramacastilla. Se trata de un estudio internacional pionero en el sedimento antiguo con el que se ha conseguido reconstruir la historia ambiental de este entorno hace 6.000 años, un periodo en el que había actividad humana y se practicaba el pastorero.
En la semana de la mujer y la ciencia, el programa Buenos días Aragón de Aragón TV ha entrevistado a dos de las investigadores implicadas en esta investigación, Penélope González e Irene Julián. González ha explicado que este estudio ha evidenciado que existe una relación clara entre la definición del paísaje y los animales domésticos: "Hasta ahora solo teníamos aproximaciones indirectas por restos óseos, pero en zonas de altitud de montana, los estudios eran escasos. No sabíamos qué animales había ni su repercusión y con esta investigación hemos conseguido trazar la secuencia de Tramacastilla que demuestra que convivieron", ha apuntado. Hace 6.000 años el paisaje empezó a cambiar cuando se introdujeron animales domésticos: "Antes predominaban los bosques, pero después, quedó parcheado, tipo mosaico", ha añadido González.
Irene Julián ha explicado el proceso que han desarrollado. Comenzaron estudiando el fondo del lago, en el ibón de Tramacastilla, porque "es un registro del tiempo que permite leer la información acumulada". Eso les ha permitido estudiar restos antiguos de plantas, animales, bacterias y otros organismos en los que se depositva el ADN: "Al identificarlo, reconstruimos la historia de este entorno y vemos cómo ha ido cambiando y cómo las actividades humanas han influido", ha señalado.
"El ADN sedimentario antiguo es algo muy reciente en el tiempo", han resaltado ambas investigadoras. Se ha desarrollado fundamentalmente en las últimas década y es pionero en la península. Los proyectos en los que están trabajando son nuevos análisis de ADN en el Pirineo, pero también en otras zonas de los Andes y el Himalaya "para ver las diferencias y comparar patrones a escala global en un mundo conectado".
El día 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, las dos investigadoras han reivindicado el papel femenino en la ciencia. Han afirmado que se está en el camino de alcanzar una igualdad. "Los libros están plagados de muchos nombres de científicos masculinos y queda mucho camino por andar hasta alcanzar la igualdad". Ambas han hecho un llamamiento para que más mujeres científicas se impliquen para que las niñas tengan "más referentes femeninos a los que seguir".
