Una estela funeraria olvidada 40 años revela nuevas pistas sobre el ejército romano en la Celtiberia
Un grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza reconstruyen esta pieza encontrada en una nave agrícola. Las figuras de jinetes armados con lanzas y escudos sugieren la existencia de una unidad de caballería romana acantonada en el entorno

El hallazgo y estudio de una estela funeraria romana inédita, que permaneció olvidada más de 40 años en una nave agrícola en el municipio soriano de Borobia, ha aportado información inédita sobre la presencia del ejército romano en la Celtiberia a comienzos de la época imperial.
La pieza ha sido analizada por investigadores del Instituto de Patrimonio y Humanidades (IPH) de la Universidad de Zaragoza en colaboración con arqueólogos independientes.
El trabajo, publicado en la revista Archivo Español de Arqueología bajo el título 'Los guerreros de Borobia. Una nueva estela opistógrafa latina procedente de la provincia de Soria', ha sido realizado por Borja Díaz Ariño, investigador del IPH, junto con la arqueóloga Marta Chordá Pérez y el historiador Alberto Jiménez Carrera.
Su estudio permite reconstruir un monumento funerario excepcional que arroja nueva luz sobre las tropas auxiliares indígenas que sirvieron en el ejército romano en la zona central de la Península Ibérica, informa la institución académica en una nota de prensa.
La estela, elaborada en piedra arenisca, pertenecía a la tumba de un padre y un hijo -Sempronio Aninio y Sempronio Ambato-, probablemente soldados de caballería, como evidencian los relieves de jinetes armados que decoran su parte superior.
Este fragmento se conservaba desde los años 70 en el Museo Numantino de Soria, mientras que la base con las inscripciones se perdió durante décadas tras ser hallada en una parcela agrícola próxima al yacimiento de La Cerrada.
El pasado año, el hijo del agricultor que descubrió la pieza la encontró mientras ordenaba una nave de su propiedad y avisó al Museo Numantino, que se desplazó hasta Borobia para recuperarla.
Ambos fragmentos se han reunido ahora por primera vez, permitiendo una lectura completa de las inscripciones y una interpretación global del monumento.
Según explica el investigador Borja Díaz, “este hallazgo aporta información novedosa sobre una zona muy desconocida de la Celtiberia y abre estimulantes e inesperadas perspectivas a investigaciones futuras”.
De hecho, en Borobia ya se habían localizado otras dos estelas de cronología similar con figuras de jinetes armados con lanzas y escudos, lo que sugiere la existencia de una unidad de caballería romana acantonada en el entorno, posiblemente integrada por soldados reclutados en la propia región, dado el origen autóctono de los nombres conservados.
La revisión de los materiales arqueológicos procedentes del mismo término municipal ha permitido identificar también varias monedas de los siglos II y I a.n.e., entre ellas algunas de la enigmática ceca de Virovia, una ciudad celtibérica hasta ahora conocida únicamente por sus emisiones monetales.
Los investigadores plantean la hipótesis de que esta urbe perdida pudo situarse en las inmediaciones del actual Borobia, una teoría que esperan poder confirmar en próximas investigaciones.
