Un investigador de la UZ obtiene "una imagen de la vida hace millones de años" con hormigas atrapadas en resina
Dos científicos españoles han seleccionado y estudiado seis piezas de ámbar del Cretácico que contienen organismos de varias especies, que son especialmente importantes para los ecosistemas

Polinizadores, parásitos, presas o depredadores, los insectos desempeñan diversas funciones. Hace millones de años, algunos quedaron atrapados en resina y se convirtieron en fósiles que permiten conocer los ecosistemas del pasado e incluso algunas de estas piezas contienen varios insectos y muestran interacciones reales, pero otras son solo desafortunadas coincidencias.
Dos científicos españoles, uno de ellos de la Universidad de Zaragoza, han seleccionado y estudiado seis piezas de ámbar del Cretácico que contienen organismos de varias especies (un fenómeno que se llama sininclusión) y hormigas, que son especialmente importantes para los ecosistemas.
Los detalles del trabajo, realizado por José de la Fuente, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos del CSIC y de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), y por Agustín Estrada-Peña, de la Universidad de Zaragoza, se han publicado este viernes en la revista 'Frontiers in Ecology and Evolution'.

Una de las piezas de ámbar estudiadas por los investigadores. / EFE. José de la Fuente
"La identificación y caracterización morfológica de hormigas fósiles en ámbar junto a otras inclusiones de insectos ofrece una instantánea de la vida en la Tierra hace millones de años", asegura De la Fuente, autor principal del artículo e investigador también en la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos).
Las piezas, excepcionalmente bien conservadas, contienen "hormigas de tallo" ('stem ants') que vivieron en el Cretácico Superior y no dejaron descendientes; "hormigas de corona" ('crown ants'), de las que surgieron las hormigas actuales, y "hormigas del infierno" ('hell ants'), que evolucionaron de las de tallo.
La muestra del estudio incluyó cuatro piezas de ámbar del Cretácico (unos 99 millones de años), una del Eoceno (hace aproximadamente 56-34 millones de años) y una del Oligoceno (hace 34-23 millones de años).
Con potentes microscopios, los investigadores pudieron identificar las especies y medir la distancia entre las hormigas y los demás organismos.
En los casos 1, 4 y 5, las hormigas se encontraban muy cerca de ácaros. En el caso 1, una hormiga de corona, una avispa y dos ácaros estaban tan juntos que los ácaros podrían haber estado viajando sobre la hormiga, sugieren los autores.
En el caso 6 descubrieron una hormiga de tallo junto a una probable avispa parásita y una araña. La hormiga parece haber estado alimentándose de algo; reposa contra otra inclusión (posiblemente un gusano o larva), pero al no haber indicios de interacción, los autores creen que fue una coincidencia.
Finalmente, el caso 2 contenía una hormiga de tallo y una araña, mientras que el caso 3 incluía una hormiga del infierno, un caracol, un milpiés y varios insectos 'no identificables', apunta el estudio.
¿Interacción o coincidencia?
"Es más probable que las sininclusiones más cercanas reflejen comportamientos e interacciones", opina De la Fuente. Según el experto, la relación entre hormiga y ácaro en el caso 4 sugiere dos escenarios: comensalismo (donde los ácaros se adhieren a las hormigas para dispersarse hacia nuevos hábitats) o parasitismo (si los ácaros se alimentaban de la hormiga durante el transporte).
Aunque las piezas con múltiples especies son raras, existe evidencia previa de interacciones entre ácaros y hormigas, a veces beneficiosas para ambos.
Investigaciones futuras podrían aclarar esto mediante el uso de micro-CT (microtomografía computarizada) para buscar estructuras de sujeción en los ácaros, sostiene el investigador español.
Asimismo, la araña del caso 6 pertenece a una especie que podría camuflarse como hormiga, beneficiándose de su proximidad. Los científicos advierten de que, aunque la proximidad de los insectos suele indicar interacción, hay que ser cautelosos porque podrían simplemente haber quedado atrapados en la misma resina por una desafortunada coincidencia.

