Tirolinas en Aragón: descensos a gran velocidad por parajes idílicos y aptos para todos los públicos
En las locadidades oscenses de Hoz de Jaca y Fiscal se ubican las dos más importantes de la Comunidad. En Albarracín existe una más modesta y para primavera se espera la apertura de una nueva en Cantavieja (Teruel)

Un recorrido cuesta abajo, sobre un riel del que pende tu cuerpo, a buena velocidad y durante varios kilómetros, se ha convertido en reclamo turístico para dos localidades del Pirineo aragonés. Son las tirolinas de Fiscal y de Hoz de Jaca que han llegado a colgar el aforo completo este verano y que ofrecen una experiencia única en un entorno inmejorable. También hay en Albarracín, aunque más modesta, y se planifica abrir una en otra localidad turolense, Cantavieja, para la próxima primavera.
Aunque la que se ubica a los pies del río Ara se ideó a finales de la primera década del siglo XXI, la pionera fue la que se encuentra en el valle de Tena, en Hoz de Jaca. "La montamos en el 2016 y, cuando nació, las tirolinas de este tipo, grandes y con largos recorridos, no existían", defiende José Antonio Roig, uno de sus socios.
En Fiscal, tras años de pensadas, trámites y demás, se levanta "lo que es una alternativa al esquí". Detrás de esta tirolina está el propietario de 'El Balcón del Pirineo', que engloba alojamiento y restauración en las inmediaciones de Ordesa. "Con la idea de volver a casa a profesionalizar el negocio de mis padres surgió todo lo demás. La tirolina proporciona un entorno de ocio, que es lo que nos faltaba", reconoce Jorge Rabal.
Ambas parecen iguales, pero no lo son. Cada una con sus características diferenciales. La que deja a uno caer sobre el embalse de Búbal es "doble". "Permite que dos personas bajen en paralelo porque dispone de dos cables", afirma su propietario, para quien el aliciente de "ver quién baja más deprisa" está ahí. Además, permite a los más mayores y menores hacer la bajada sentado, "que da más seguridad", dice.
En Fiscal, la bajada ofrece una "sensación muy parecida a lo que es volar", con el planeo de dos kilómetros de distancia "más rápido del mundo", en el que no es necesario "ir sentado". Su accesibilidad, dice Rabal, es mucho "más fácil" que en deportes como el parapente o el paracaidismo. "Hay una opción bajo reserva que combina la bici con la posibilidad de bajar hasta el punto de origen con la tirolina", afirma este empresario. Esta combinación les proporcionó un premio del Gobierno de Aragón como "experiencia remarcable" de turismo sostenible.
Dos formas de hacer turismo
Inmediatez frente a pausa y reflexión. "La gente busca darle un puntito más a la vida normal con esa adrenalina del descenso. Además, aquí no hay esperas. Reservas, llegas a Hoz y te lanzas", expone Roig. Una perfecta opción para quien está de paso y quiere hacer muchas cosas en poco tiempo.
En Fiscal, apuestan más por la calma. Por eso la oferta incluye atractivos como la "tirolina para niños y una senda de 13 sentidos que permite al usuario disfrutar del entorno" en el que está ubicada la infraestructura. "La gente puede permanecer toda una tarde por aquí", dice Rabal. Para ello se suma el paseo, la tirolina y un chiringuito para almorzar. El colofón lo pone una instantánea que, de manera gratuita, se da en la que se inmortaliza el momento.
Albarracín también dispone de una tirolina, mucho más modesta, de unos 200 metros de longitud. Se ubica dentro de un complejo en el que se ofertan otros muchos deportes de aventura. La suma a este nuevo ocio podría llegar en la primavera de 2025, fecha para la que está previsto que se inaugure la tirolina que se proyecta en Cantavieja.
