CARTV

Aragón

Sijena, más allá de sus obras: un monasterio del siglo XII incendiado en 1936 y con un panteón real

En unos días, las visitas, que hasta ahora se limitaban a la iglesia y el refectorio, podrán acceder al claustro, la sala capitular, los antiguos dormitorios y el enterramiento

El Monasterio de Sijena. / Aragón TV
Reproducir

Las 33 obras que se custodian en el Monasterio de Sijena se pueden contemplar en un espacio perfectamente reconstruido(se abre en una nueva ventana), ya que, en 1936, un incendio intencionado arrasó con todo el edificio. En unos días, las visitas, que hasta ahora se limitaban a la iglesia y el refectorio, podrán acceder al claustro, la sala capitular, los antiguos dormitorios y el panteón real. Desde 2015, el Gobierno de Aragón ha invertido en su rehabilitación más de dos millones de euros.

En el enterramiento estuvo Pedro II junto a su madre, la reina Sancha, fundadora de Sijena. En este monumento funerario llaman la atención los respiraderos, uno de los sistemas para la lucha más importante que se ha vivido en la reconstrucción: la de las humedades.

Cuando en el año 2000, los arquitectos Mariano Pemán y Luis Franco recibieron el encargo de reconstruir el claustro, se encontraron con una ruina que, a pesar de su estado, mantenía su aire monacal. El primer problema a solucionar databa de 1188. "Se edificó sobre un espacio pantanoso, sobre una laguna, dice la propia historia. Siempre ha habido agua en el subsuelo, lo que ha producido un deterioro casi ya desde desde la construcción", explica Pemán.

Reproducir

Su compañero cuenta que, entonces, lo fundamental fue quitar el agua del subsuelo. "Barajamos varias posibilidades, pero la última y definitiva, con nuestros colaboradores ingenieros, fue colocar una gran zanja de drenaje en la parte en la que acomete la corriente subterránea para conducirla con una tubería hasta una cota más baja del freático. El sistema por ahora ha funcionado bastante bien", comenta Franco.

Tiempo después, el Gobierno de Aragón decidió que las piezas retornadas se ubicarían en la zona reconstruida. Entonces, el reto fue dotar a ese espacio de los servicios del siglo XXI sin comprometer la estética.

"Lo primero fue disponer de un banco corrido formando una especie de 'L' por el cual entra todo el aire acondicionado, atemperado, tratado, que discurre por debajo de este suelo. Lanza el aire a muy poca velocidad y se recoge el retorno por una franja que está disimulada", indica Pemán. "Y después -añade Franco-, el suelo se excavó para que por debajo circulen todas las conducciones de aire acondicionado y cableados eléctricos, dejando un espacio lateral para que el muro pudiera respirar".

El resultado es una enorme sala en 'L', con ambiente medieval, con todas las necesidades cubiertas para el cuidado de las obras de arte que alberga, respetando la magnífica palmera, alarde arquitectónico de Sijena desde hace ocho siglos.

tracking_pixel