150 trampas para atajar la proliferación de procesionaria en los pinares de Teruel
Se calcula que en la provincia turolense, durante esta última campaña, la procesionaria ha afectado a unas 20.000 hectáreas de pino

En los pinares del entorno de Teruel y Gúdar-Javalambre se comienzan a instalar este mes un total de 150 trampas de feromonas destinadas a reducir los efectos de la procesionaria(se abre en una nueva ventana).(se abre en una nueva ventana) Sus perjudiciales efectos tanto para los árboles como para los animales -especialmente los perros- se han incrementado este año respecto a los anteriores.
Si lo habitual era que dañasen entre 5.000 y 7.000 hectáreas en la provincia, en esta temporada "hemos tenido un incremento de daños, llegando a tener unas 20.000 o más hectáreas afectadas", dice Felipe Rosado, jefe de Sanidad Forestal.
También se ha notado en la ciudad, donde aplican tratamientos cada otoño. De septiembre a febrero, la oruga defolia y "se come las acículas del árbol, que ahora tiene que gastar energías y reservas en recuperar su follaje", explica el técnico.
Ahora están en fase de aletargamiento, enterradas en pleno proceso de transformación de oruga a polilla, pero se espera que en un par de meses empiecen a salir, como indica su curva de vuelo. Por encima de los 12 grados, las orugas de procesionaria salen de sus bolsones y bajan al suelo, y las temperaturas más cálidas y la lluvia favorecen su proliferación.
Las trampas que se van a instalar en los troncos de los pinos durante las próximas semanas funcionan mediante un atrayente (una feromona sexual) que se coloca en la parte superior de la trampa, se disgrega y atrapa a los machos cuando emergen.
Se hacen revisiones semanales para controlar cuántas se capturan cada año y para determinar su curva de vuelo. Esto les ha permitido comparar el número de capturas, que en 2024 fueron menores y causaron menos daños. No obstante, en 2025 aumentó la defoliación, lo que lleva a la necesidad de prevenir todavía más.
¿Qué hacer para evitar encontrarse con ella? ¿Y si, aun así, lo hacemos, cómo debemos actuar? Lo mejor, dicen los expertos, es evitar caminar por zonas con pinos. Si la vemos, es mejor evitar acercarse, no tocarlas y tampoco pisarlas porque eso podría dispersar sus pelos, que podrían alcanzar nuestras mucosas. Son consejos que enseñar también a los niños. Y hay que tener especial cuidado con los perros, que se podrían acercar a olfatear la procesionaria y eso conllevaría riesgo de asfixia.
