Mengua la brecha de la longevidad: ellas viven más, pero ellos aumentan su esperanza de vida
El tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y el consumo de alcohol y drogas están detrás de la ralentización de la esperanza de vida de las mujeres, lo que provoca que la distancia histórica que las separa de los hombres sea cada vez menor

Tradicionalmente, las mujeres viven más que los hombres. Una afirmación que se asienta en la biología y en los hábitos de vida. Estos últimos, sin embargo, son los que están haciendo que la brecha de la longevidad entre ambos sexos se esté reduciendo. El tabaquismo, el sedentarismo o la obesidad son factores que están frenando la curva de envejecimiento de ellas.
Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que en España la esperanza de vida media es de 83 años, mientras que en el sector femenino de la población es de 85,74 y de 80,36 para el masculino. Una diferencia notable de unos 5,40 años. Puede parecer mucho, y lo es, pero es que hace tres décadas, en 1992, era de más de siete años.
En Aragón, la edad media es de unos 83 años, siendo ellas algo más longevas que la media y ellos algo menos. Los turolenses, tanto hombres como mujeres, son los que más esperanza de vida tienen, seguidos de los zaragozanos y, por último, de los oscenses.
Los datos avalan claramente la reducción de esa brecha de esperanza de vida entre hombres y mujeres, pero ¿por qué sucede?, ¿puede revertirse?, ¿es una corriente internacional?
"En las últimas décadas, se han incrementado comportamientos típicamente masculinos hasta la fecha, que ahora son comunes también entre las mujeres, como el tabaquismo", señala Diego Ramiro, investigador del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. De hecho, la Sociedad Española de Epidemiología asegura que la mortalidad a causa del tabaco ha aumentado entre las mujeres en los últimos 30 años. En 2018 murieron 10.000 mujeres más a causa el consumo de tabaco que en 1990.
"Ese incremento hace que aumente la mortalidad entre las mujeres por cáncer de pulmón y otras enfermedades derivadas, lo que acorta la brecha entre sexos", apunta el investigador. Desde la Sociedad Española de Epidemiología también alertan del cáncer, enfermedades cardiovasculares, como el infarto agudo de miocardio, o enfermedades respiratorias, como la pulmonar obstructiva crónica, como enfermedades cada vez más comunes.
Estancamiento de la esperanza de vida
La obesidad también está influyendo en que el crecimiento de la longevidad entre las mujeres se esté ralentizando, aunque es un problema común, como demuestra Ramiro: "Los más educados, por ejemplo, son los que más esperanza de vida tienen. El acceso a una mejor alimentación y más variada favorece una mejor salud, lo que también aleja a la persona de enfermedades como la diabetes, más extendida entre la población con estudios básicos".
La Sociedad Española de Diabetes establece que hay una mayor prevalencia en hombres y que esta aumenta con la edad, la obesidad abdominal, el nivel de estudios bajo, la presencia de HTA, el nivel bajo de HDL-colesterol, el nivel elevado de triacilgliceroles y los antecedentes familiares.
Con todo, estos factores contribuyen a un deterioro de la salud que afecta también a las primeras etapas de la vida y que tienen sus consecuencias en la edad adulta. "A más prevalencia de la obesidad, más diabetes y más índices de discapacidad", comenta el experto del CSIC, que subraya también la importancia que tienen el consumo de drogas y alcohol en la ralentización de la esperanza de vida.
"El abuso de opioides en Estados Unidos es un buen ejemplo de su afección a la longevidad. La esperanza de vida se mide en la edad adulta y la mortalidad por el consumo de drogas se da, sobre todo, en dicha etapa, de ahí que los datos finales sobre la longevidad estén decreciendo allí", concluye Ramiro. Una realidad que se extrae de los datos facilitados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, que atribuyen el estancamiento de la esperanza de vida a las muertes por sobredosis y suicidios. De hecho, la media de longevidad estadounidense se ha ido desplomando, pasando de 78 años y 10 meses en 2019 a 77 años en 2020 y a 76 años y 5 meses en 2021.
Para huir de esa tendencia y mantener a España como el país con las mujeres más longevas de la OCDE no hay fórmulas mágicas ni matemáticas. La solución se encuentra en un cambio de hábitos generalizado entre la población, sobre todo entre los más jóvenes, que cada vez son más sedentarios.
