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Aragón

La riada del camping de Biescas: la tragedia que cambió los protocolos de rescate y atención a las familias

87 personas perdieron la vida en el suceso ocurrido en agosto de 1996 en la localidad oscense. El modelo de su gestión se trasladó a otras catástrofes, como el 11-M, y se aplica ahora en Valencia

87 personas perdieron la vida en la riada ocurrida en agosto de 1996 en Biescas. / Archivo
87 personas perdieron la vida en la riada ocurrida en agosto de 1996 en Biescas. / Archivo

Los protocolos de rescate y de atención a las familias en grandes catástrofes cambiaron y se reforzaron a raíz de la riada ocurrida en el camping Las Nieves de Biescas en 1996,(se abre en una nueva ventana) en el que 87 personas perdieron la vida. Una forma de atención, que se trasladó a otras catástrofes, como el 11-M, y que se aplica ahora en Valencia tras el paso de la DANA. (se abre en una nueva ventana)

En la tragedia ocurrida en Biescas(se abre en una nueva ventana) trabajó como voluntaria Teresa Maza, actual presidenta de Cruz Roja en el Alto Gállego. "Durante esos días me dediqué a la intendencia, a dar de comer, de cenar y llevar bocadillos a todos los voluntarios que vinieron", ha señalado este martes en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV, al tiempo que ha reconocido que al principio "fue todo un poco caos". 

Maza ha recordado cómo llamó a la maestra de la escuela al poco de suceder la tragedia para abrir las puertas del centro y dar refugio a los voluntarios. "Pasamos primero de hacer un caldo, una sopa, a dar de comer todos los días a todos", rememora.

Asimismo, ha relatado que en la tragedia se volcaron tanto los vecinos de la localidad oscense como los veraneantes que allí había. "Fue fácil gestionarnos entre nosotros, como una rueda en la que veíamos qué es lo que hacía falta, y nos fuimos organizando. Nos faltaba agua y pedimos agua, que nos trajeron los bomberos. Parece fácil, pero no lo es", ha recalcado.  

La presidenta de Cruz Roja en el Alto Gállego ha admitido que lo ocurrido en 1996 en Biescas no fue como lo que ha pasado en Valencia: "Esto es más de lo que podíamos pensar, empatizamos con ellos". 

Por otro lado, Maza ha destacado que la atención a las víctimas "es complicada", más si cabe si "estás de vacaciones y no esperas que venga el agua y se lleve a tu familia o se lo lleve todo", y ha recalcado que los voluntarios tienen que estar preparados para lo que se van a encontrar: "Los voluntarios lo suelen pasar mal, porque no son situaciones a las que están acostumbrados. Quizá no encuentran sitio para dormir o para comer, y si no hay una organización o algo detrás que dé apoyo no se podrá rendir ni ayudar lo que uno querría", ha concluido. 

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