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Aragón

Restaurada la fachada románica de la Iglesia de Santa María la Mayor de Uncastillo

La portada sur de esta iglesia presentaba un notable deterioro y se han invertido más de 196.000 euros en su restauración

Portada sur tras la restauración. / Aragón TV
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La portada sur de la iglesia de Santa María la Mayor de Uncastillo ha  recuperado su esplendor. La restauración de esta joya del románico ha sacado a la luz personajes religiosos y profanos, como danzantes o seres fantásticos.  El Gobierno de Aragón ha invertido 196.020 euros en estos trabajos.

La consejera de Cultura, Tomasa Hernández, acompañada por responsables de la empresa que ha ejecutado los trabajos, Árctyco, ha conocido este jueves sobre el terreno las mejoras llevadas a cabo en la portada del templo para recuperar su esplendor. “La restauración de la portada de la iglesia de Uncastillo es buena muestra de este compromiso que hemos recogido en un proyecto de comunidad, 'Aragón, reino de la luz’, que encuentra en la investigación, actualización, mejora y exhibición del patrimonio algunos de sus ejes claves", ha dicho.

La Iglesia de Santa María la Mayor, por el interés tanto de su fábrica como de algunos de los bienes muebles que custodia, es uno de los monumentos más destacados de Uncastillo y fue declarada Monumento Histórico Artístico (hoy Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento) en 1931.

Una portada que presentaba un notable deterioro

El estado de conservación de la portada y de la fachada antes de la intervención ejecutada era bastante precario, ya que al deterioro natural de sus materiales debido al paso del tiempo se había unido el derivado de su exposición directa a la climatología desde el momento en el que desapareció el atrio u otra posible protección superior que la protegiera de los agentes atmosféricos.

En concreto, en sus zonas altas y sobre todo en los bordes salientes es donde se localizaron las fisuras y grietas que ponían en peligro de desprendimiento determinados elementos pétreos.

La superficie pétrea, en general, presentaba una suciedad y un oscurecimiento que impedían contemplar las representaciones, algo que se vio agravado por el deterioro provocado por la colonización biológica, con crecimiento de plantas y presencia de deyecciones de palomas y nidos de golondrinas, o eflorescencias salinas procedentes de morteros de cemento contemporáneos.

Pero fueron las patologías derivadas de la arenización, la disgregación, la desplacación, la presencia de grietas y fisuras, la pérdida de morteros de junta, de exfoliaciones y de abundantes pérdidas materiales diseminadas por todo el conjunto pétreo las que aconsejaron una "urgente pero meditada y rigurosa intervención".

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