
Que un paciente de cáncer entienda su enfermedad y pueda decidir qué tratamiento recibe y cómo lo hace. Este es el objetivo de un proyecto que se pone en marcha en octubre en varios países y en el que participan médicos e investigadores aragoneses. La ingeniería informática, la inteligencia artificial y el desarrollo de servicios ayudará a personalizar la toma de decisiones de cada enfermo.
Las preferencias de cada persona vienen marcadas por su personalidad, experiencia y su propio desarrollo vital. Pero, a la hora de exponer un diagnóstico tan sensible como el del cáncer y los distintos tratamientos posibles, la respuesta médica suele ser genérica. Esta iniciativa quiere poner a cada uno de los pacientes en el centro, hacerle partícipe del proceso, usando herramientas como la inteligencia artificial y el diseño de servicios.
El estudio, en el que participan la Universidad de Zaragoza, el servicio de Oncología del Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa y la consultora Fractal, comenzará en octubre con 800 enfermos de cáncer de mama, de próstata y melanoma.
El proyecto se desarrollará durante cinco años y contará con nueve millones de euros, en un consorcio integrado por otros ocho países europeos.
