Patronal y autónomos cifran en unos 1.500 millones de euros las pérdidas económicas por el apagón
Los pequeños comerciantes y negocios coinciden en señalar que la situación habría sido mucho más complicada si la falta de suministro se hubiera dilatado en el tiempo

En unos 1.300 millones de euros han cuantificado las pérdidas la asociación de autónomos ATA en relación al apagón sufrido el pasado lunes(se abre en una nueva ventana). Algo más, unos 1.600 millones es lo que estiman desde la patronal CEOE, que supone el 0,1 % del Producto Interior Bruto. Su presidente, Antonio Garamendi, reconoce que estudian si los seguros pueden suavizar las pérdidas sufridas.
"Es muchísimo impacto", ha señalado Garamendi, mientras pone de ejemplo a las refinerías, que van a tardar semanas en ponerse en marcha.
Las empresas de productos frescos son de las más afectadas. "Lo que hemos dejado de fabricar en turnos sin energía son 43 toneladas. Viene mal porque tienes ahí una pérdida de producción considerable, pero como nos anticipamos mucho a la campaña, nunca hemos tenido problemas", ha reconocido Juan José Torralba, director general de Frescofrío.
Otras empresas tienen dificultades para volver a reactivar la maquinaria productiva. "Nuestros plazos son largos y un día no les va a afectar mucho, pero de cara a nuevos proyectos sí que les preocupa que esto se pudiera volver a repetir. Aquí no podemos tener baterías ni generadores por el consumo tan alto de energía que tenemos y dependemos siempre de la red eléctrica y nos preocupa que pueda volver a pasar", ha lamentado Ignacio Giménez, director general de Ebroacero.
Comercios minoristas y restauración
Muchos coinciden en señalar que el apagón no fue lo suficientemente prolongado para acabar con todo. Por ejemplo, para alguna pescadería la bajada de temperatura de las cámaras no fue tan grave como para acabar con el género. Mejor le fueron las cosas a los bares, sobre todo, con terraza. En Zaragoza, más de uno mantuvo horarios "sin dar café", pero abasteciendo a la clientela de cerveza y refrescos.
Algunas farmacias tuvieron que recurrir al hielo de negocios colindantes para poder mantener a buena temperatura insulinas y demás medicamentos que se conservan a baja temperatura.
En lo que sí coinciden todos los pequeños emprendedores es que la situación hubiese sido mucho peor y las pérdidas más cuantiosas si la electricidad hubiera tardado más en volver.
