
Agosto es el mes por excelencia en que los zaragozanos se van de la ciudad. También lo hacen los vecinos de Huesca y Teruel, aunque la capital del Alto Aragón vive una gran actividad en los días previos a las fiestas de San Lorenzo.
Entre las ventajas para los que se quedan está la facilidad de encontrar aparcamiento, pero, por el contrario, muchos establecimientos aprovechan que hay menos clientes para cerrar. A cambio, llegan los turistas, que mantienen las zonas más céntricas con mucha animación en las calles. El calor para ellos no supone un problema.
La capital aragonesa mantiene su actividad en el entorno de la calle Alfonso y la plaza del Pilar. En Teruel, consolidada como destino turístico de interior de primer orden, se aprecia lo mismo en las proximidades de la plaza del Torico.
La ventaja de los que acuden a la capital turolense respecto a los que viajan a Zaragoza se aprecia por las noches, ya que las temperaturas varían considerablemente entre ambos destinos.
Y donde no se percibe tanto movimiento es en los barrios, ya que agosto es el mes de las vacaciones para todos.
