
Las fiestas de agosto llenan de vecinos y visitantes los pueblos de Aragón. El puente festivo es la excusa perfecta para celebrar unos días de convivencia, en los que se organizan actos populares para todas las edades y en los que se reúnen con familiares y amigos como cada año. Calatayud, Calamocha, Biescas o Las Pedrosas son algunos de los municipios que viven sus fiestas a mitad de agosto.
Con el fajín bien apretado, los danzantes han homenajeado a San Roque en la localidad turolense de Calamocha. Son pasos que se heredan generación tras generación. En 1885, Calamocha se salvó de una epidemia de cólera que afectó a toda España en el siglo XIX. Como muestra de agradecimiento, el pueblo salió a bailar a San Roque, en una tradición que se mantiene muy viva este 16 de agosto en la localidad.
En Las Pedrosas, en las Cinco Villas, también se ha vuelto a representar el dance de San Roque, que se recuperó en 2010, después de 74 años sin bailarlo. Sus dances cayeron en el olvido durante más de medio siglo, pero la ilusión de sus vecinos permitió recuperar la costumbre. Este día festivo se completará el próximo 24 de agosto cuando volverán a danzar acompañando a la procesión de San Bartolomé.
El día ha comenzado temprano con la tradicional procesión hacia la ermita y la mudanza de las espadas. Después, ha tenido lugar el paloteao y el baile de las cintas.
En Pedrola también están de fiestas. "Todos los San Roque venimos un par de días para ver a los primos", expresa una mujer. La tarde de este viernes ha sido de vacas y de verbena, todo un clásico en las fiestas de un pueblo.
La jornada acabará con un toro de ronda y una discomóvil. Por delante, todavía quedan tres días llenos de pasacalles, jotas, comparsas de gigantes y cabezudos.

En Pedrola son alrededor de 3.500 habitantes que, en estas fechas, se duplican. / Aragón TV
También en el Pirineo, el municipio oscense de Biescas vive ya el ecuador de sus fiestas de agosto. En estas fechas su población se multiplica por seis y se alcanzan las 7.000 personas. Los toros de fuego, los cabezudos, las verbenas y las bombas japonesas completan el programa festivo de los pelaires.
Y en Calatayud continúan disfrutando de las fiestas de San Roque. La romería nocturna, que tuvo lugar en la noche del jueves, fue uno de los actos más multitudinarios. Cofrades, peñistas y visitantes acompañaron al santo hasta su ermita. Lo hicieron bailando al ritmo de la música de los bombos y de las charangas. A mitad de camino, hubo tiempo para recuperar fuerzas con bizcochos bilbilitanos y chocolate.

