Más de la mitad de las personas que come en el lugar de trabajo improvisa sus menús a diario
Solo cuatro de cada 10 empleados lleva la comida preparada a su trabajo en un táper. Mujeres y jóvenes entre 25 y 34 años son quienes reconocen que el estrés y la falta de tiempo condicionan su dieta y los impulsa a la 'alimentación emocional'

Comer en el trabajo obliga a organizar y pensar qué se va a cocinar para el día siguiente. Esta situación supone, para muchas personas, un condicionante que genera estrés, en muchos casos, por la falta de tiempo y que no contribuye a mantener una alimentación saludable y equilibrada. Al menos, esas son las razones más repetidas entre la mitad de las personas que tienen que comer en su lugar de trabajo que aseguran que improvisan sus menús a diario. De hecho, solo cuatro de cada 10 empleados prepara la comida en su casa y come de táper.
Pensar qué se va a comer y cocinarlo es para muchos un quebradero de cabeza cada día. Quienes más reconocen situaciones de estrés y falta de tiempo son mujeres y jóvenes de entre 25 y 34 años. Y son también quienes afirman que más recurren a la denominada 'alimentación emocional', es decir, aquella que supone haber comido mal y, al llegar a casa, comer lo primero que se encuentra en el frigorífico y que, a su vez, es lo más rápido.
Se dice que el desayuno es la comida más importante pero no siempre se cumple. Hay quienes aseguran que no les da tiempo, que madrugan demasiado o simplemente que no son capaces de comer nada más levantarse. Pero los nutricionistas recomiendan un desayuno rico en proteínas. Si no, será el propio cuerpo el que demande lo que necesita: "Es muy probable que mi cuerpo me esté pidiendo a lo largo de la mañana mas nutrientes y me va a pedir alimentos más ricos en azúcares, en grasas saturadas", ha explicado Nuria Abia, nutricionista.
Las carencias en las necesidades alimentarias pueden generar conductas negativas que pueden repetirse a lo largo de la jornada. Ante esta necesidad, son muchos los que deciden llevarse el táper cocinado en casa previamente porque consideran que es "importante" para mantener una alimentación sana. Lo hace la mitad de los trabajadores, pero casi la otra mitad adapta su comida en función de sus horarios: "Si llegas a la una a casa, pues comes a la una o una y media, porque seguramente te tienes que ir antes. Y si llegas un poco más tarde, comes un poco más tarde", aseguran.
La falta de tiempo es la causante de estos hábitos que se incrementan según la jornada laboral. Por eso reivindican a las empresas planes de salud y alimentación. Para la nutricionista Nuria Abia, es necesario lanzar "mensajes sobre los ejemplos de táper que se pueden llevar al trabajo o si en vez de una máquina donde solo ha opciones muy poco saludables, también ofrezcan frutas o frutas secos."
Y, como última recomendación, Abia recuerda los beneficios de una comida saludable y tomarse tiempo para que la ingesta de alimentos sea la más adecuada en el organismo
