
La Policía Nacional ha desmantelado la mayor plantación de marihuana en interior de la provincia de Huesca. En la nave, ubicada en un polígono industrial Monzú de la capital oscense, se encontraron más de 1.000 plantas a punto de cosecharse y 53 kilos de cogollos preparados ya para su venta. La operación se ha saldado con siete detenidos, aunque el cabecilla de la organización sigue en busca y captura.
El asalto frustrado de un grupo de delincuentes rival permitió llevar a cabo el desmantelamiento de la plantación de marihuana, que los investigadores sospechan que tenía como destino final países como Holanda o Bélgica.
Los detalles de esta compleja operación, todavía en sus inicios a la espera de conocer el verdadero alcance de la red criminal, han sido expuestos este martes en rueda de prensa por el jefe de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Huesca, Gabriel Atarés.
Atarés, que ha comparecido junto al subdelegado del Gobierno en Huesca, Carlos Campo, y el jefe de la Comisaría de Policía Nacional de Huesca, Javier Calvo, ha explicado que el alto grado de sofisticación y especialización de las instalaciones montadas por los narcos habían impedido que la actividad llevada a cabo, iniciada hace más de dos años, fuera descubierta hasta el asalto frustrado.
Grandes instalaciones de luz para garantizar una temperatura media constante de más de 28 grados, ventiladores para regenerar el oxígeno y aparatos para generar CO₂ permitían a la organización producir hasta cuatro cosechas al año que les podían reportar hasta cuatro millones anuales de beneficio.
