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María Ciudad, montañera con fibromialgia: “Los médicos me decían que me quedaría coja y aquí estoy”

Esta aragonesa fue diagnosticada a los 15 años de varias enfermedades crónicas degenerativas y autoinmunes. A sus 47 años ha logrado ascender a numerosos ‘tresmiles’ del Pirineo y su última hazaña ha sido llegar hasta el campo base del Everest

María Ciudad en el campo base del Everest. / Aragón TV
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"Llevo toda una vida luchando contra mi propio cuerpo y mente", asegura María Ciudad. Esta aragonesa de 47 años ha relatado en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV cómo ha logrado convivir con varias enfermedades crónicas degenerativas, digestivas, reumáticas y autoinmunes, y pese a ello ser una montañera que ha ascendido a las cumbres más altas de los Pirineos e incluso ha podido llegar al campamento base del Everest.

Esta ejeana fue diagnosticada de estas enfermedades, como la fibromialgia, a los 15 años. "Ahora me emociono al pensar todo lo que he pasado en estos más de 30 años. Verme aquí me parece increíble", ha rememorado.

"Los médicos me lo pintaron todo muy difícil, me decían que me quedaría coja y ahora aquí estoy, con dos hijos y subiendo montañas”, celebra. Cree que recibir el diagnóstico siendo tan joven le benefició en cierta manera: "Te sientes más fuerte y te rebelas. Me ducho y me duele el cuerpo, pero hay que seguir adelante y eso me ha hecho ser más fuerte. Le he dicho a mi cuerpo que mando yo".

Por eso, ahora trata de que no existan límites. Su última hazaña, y quizás la más dura, ha sido alcanzar el campamento base del Everest, a más de 5.000 metros de altura. "Ha sido muy duro. Tuve la mala suerte de que me partí el dedo y los tendones el primer día. Me dio tanta vergüenza que no quise parar. Me pusieron una pinza de tender como tablilla. Cogí un virus, una laringitis y cuando regresé a España me enteré de que tenía dos costillas rotas", ha detallado.

Para lograr estos retos, ha subrayado que saca las fuerzas de su cabeza. "Me centro en lo que quiero y dejo los dolores a un lado. Si pienso en los dolores no avanzo. Pienso en mejorar",  ha afirmado.

Junto a ella, siempre lleva consigo una bandera en la que recuerda que lleva "toda una vida luchando", con imágenes de su familia. Por delante ya se marca otros retos, como ascender al Aneto o al Midi.

"La montaña me ha ayudado mucho", ha reconocido. Para otras personas que sufran enfermedades como ella, no tiene consejos mágicos y solo cuenta su historia "por si le sirve a alguien". "Lo único que aconsejo es la actividad, física y mental, porque te ayuda a estar mejor preparado y a recuperarte antes de las intervenciones", ha concluido.

 

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