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Aragón

Malvasía o Riesling, variedades elegidas por las pequeñas bodegas para hacerse hueco en el mercado

35 Denominaciones de Origen de vino españolas celebran su día reivindicando su adhesión al territorio

Exterior de una bodega de la DO Somontano.
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Este sábado se celebra el Día Vino DO 2024. Una jornada en la que 35 Denominaciones de Origen de vino de España recuerdan su presencia en el territorio destacando su impacto social y cultural. Es una acción colectiva en la que cada DO organiza diferentes actividades y un brindis colectivo y simultáneo. Una de las reivindicaciones de esta jornada es que las "Denominaciones de Origen dan vida a nuestros pueblos", señalan desde la organización.

El trabajo de promoción y calidad de éstas entidades no sería posible sin las bodegas que las componen. En Aragón hay más de 200 que dan empleo a más de 11.000 personas. Tienen por tanto un peso importante en la comunidad autónoma y, por supuesto, en los pueblos en las que se ubican. Un ejemplo de ello es la bodega Bal D´Isábena radicada en en el municipio oscense de Laguarres, en la Ribagorza, que pertenece a la DO Somontano. Allí, Enrique Larruy es el enólogo y propietario desde hace 20 años. "Comencé con dos hectáreas y ahora tengo 20. Puedo decir que es una bodega familiar porque estamos solo tres personas y hacemos de todo para que salga todo bien", explica.

Enrique presume de tener un "amplio abanico de variedades" con las que elabora sus vinos. "Tengo garnacha blanca, chardonnay, riesling, etc.", y así hasta una decena de referencias con 'coupages' "muy diferentes a lo que estamos acostumbrados en Aragón". "Vamos probando variedades de cada una de las parcelas, porque tenemos parcelas pequeñas, lo que nos permite hacer ensayos y pruebas", detalla. Larruy asegura que la maduración de sus viñas llega tres semanas más tarde que en otras zonas de las DO: "La altitud y el suelo de nuestras parcelas marca nuestros vinos, tenemos también más días de heladas, pero eso nos da vinos más frescos y con menos graduación que otros vinos de la DO".

El enólogo define el mercado del vino como "una guerra de guerrillas", donde las bodegas más pequeñas tienen "más problemas" con la comercialización pero también cuentan "con grandes ventajas". "Entre ellas, tenemos más trato con los distribuidores, un trato más directo y, por tanto, podemos solucionar los problemas de una forma más rápida", remarca. Sobre la calidad de los vinos, la tecnología les ha equiparado a bodegas más grandes y comparte que cuánto mejor vino hagan las bodegas de alrededor, grandes o pequeñas, "siempre va en beneficio de todos".

Sobre la situación del mercado, describe que las ventas llevan unos años estables "y probablemente la tendencia será la misma durante los próximos". Mientras, siguen trabajando para mejorar: "Haciendo pruebas y catando nuestros vinos. Este año vamos a sacar un nuevo vino de la variedad 'riesling' que se adapta muy bien en nuestra zona. Esperamos tenerlo en septiembre con una previsión de 2.000 botellas. Habrá que ver".

"Estamos muy satisfechos con la malvasía"

Carmelo y José Miguel Esteban son hermanos y son la tercera generación de la bodega Esteban Castejón de Ibdes, perteneciente a la DO Calatayud. Son los propietarios de una bodega familiar que sigue brindando y elaborando vino desde 1945. Desde entonces manejan parcelas pequeñas, de apenas hectárea y media, pero con una producción cercana a los 150.000 kilos de uva. Tienen variedades tintas como la garnacha o el tempranillo con las que elaboran nueve referencias, cuatro blancas y cinco tintas. 

Desde 2017 decidieron apostar por la uva malvasía, porque es una variedad que les permite la DO y que "no se cultiva en otras zonas de Aragón". "Hicimos una plantación nueva y dimos con ella, y podemos decir que la apuesta ha salido bien porque es algo que no tienen los demás", explica Carmelo Esteban, quien destaca lo logrado: "Hemos conseguido un vino afrutado, fresco, muy agradable y con alta graduación, porque ese vino nos lo permite". 

El ser una bodega pequeña también les permite distribuir sus vinos casi en exclusiva. "Nosotros cogemos la furgoneta y en una o dos horas hemos hecho el reparto", dice Carmelo. "También vendemos en la tienda de lunes a domingo, salvo algunos días que descansamos. Tenemos un distribuidor por Zaragoza pero el resto, la mayoría, la hacemos nosotros", subraya. 

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