
Luis Oro, catedrático de Química Inorgánica por la Universidad de Zaragoza, recibirá la Medalla Echegaray, el mayor galardón científico concedido por la Real Academia de Ciencias. Será en un acto en Madrid al que acudirá el científico zaragozano el próximo día 28 de mayo. Oro se convierte así en el tercer aragonés que recibe este galardón tras Ramón y Cajal y Margarita Salas.
"Me siento abrumado", ha reconocido Oro en una entrevista en el programa Buenos Días Aragón de Aragón TV. Y, más, ha dicho si se tiene en cuenta que entre sus 18 predecesores hay cinco premios Nobel. De su trabajo, destaca el "pico y pala" que ha llevado a cabo durante décadas. "Ha sido una búsqueda constante de cosas nuevas que a veces surgen y otras no", ha afirmado.
Este experto en catálisis homogénea afirma que, de ella, han salido un sinfín de compuestos que permiten una interacción con el organismo humano. La industria farmacéutica es una de las más beneficiadas.
Una vida "cacharreando" entre experimentos
A pesar de que con los años ha dejado el entorno del laboratorio por la burocracia, Oro reconoce que se ha pegado muchos años "cacharreando" entre experimentos. Entre los avances que ve más positivos es el "feliz encuentro" entre la química y las ciencias de la vida. "Esta unión supone uno de los mayores avances científicos de las últimas décadas", afirma este químico, porque entre otras cosas, permite combatir inmunoterapias con la práctica "personalización de las moléculas por paciente".
Además, su especialidad es la responsable de que la esperanza de vida de haya alargado en un siglo de los 40 a los 80 años. "Todo es química desde que te levantas: los jabones, el agua con el cloro...", ilustra. Y, además, en los últimos años también a esta ciencia se le puede poner la etiqueta de "verde" porque ya "el resultado final de una investigación no se puede hacer a costa del medioambiente".
En el debe, la educación. "Se deberían promover más las matemáticas, física y química en la Primaria y aumentar el número de horas de docencia", expresa Oro envidiando la comparativa con Alemania, donde se destina el "doble de horas" a estas materias. "Una buena parte de los puestos de trabajo que existan en 20 años no se conocen todavía y solo podrán optar a ellos los que tengan una formación adecuada en estas asignaturas", zanja el catedrático.
También ve con preocupación la "fuga de talento" que se produce dentro de nuestras fronteras. "Me dan pena los jóvenes que, a pesar de la gran inversión que se ha hecho en su formación, se ven abocados a buscar trabajo en otros países porque aquí nunca podrán acceder a un puesto de alta calificación. Jóvenes muy bien formados no pueden acceder a puestos de alta calificación", se lamenta Oro. Por eso, invita a que la apuesta por la investigación se aumente.
