
Aunque el más famoso es el letrero del monte Lee de Los Ángeles, muchos municipios aragoneses han 'copiado' este mítico emblema de Hollywood. Intentando atraer turistas o como símbolo de identidad, las letras de muchos pueblos de la Comunidad adornan ya montes, rotondas o plazas por las tres provincias. Y Épila ha sido el último en sumarse a esta moda.
En su presentación pública en las redes sociales, hace apenas unos días, el Ayuntamiento epilense explicaba: "No queremos imitar a nadie, y menos a Hollywood". De hecho, su objetivo es que el cartel se convierta en un símbolo de identidad cultural y que sirva para promover el patrimonio cultural, valores y tradiciones de la localidad. La noche del viernes día 1 de julio se iluminaron las letras que dan nombre al pueblo por primera vez.
"Épila tiene muchos accesos y veíamos difícil poner estas letras solo en uno de ellos, así que buscamos un lugar, como el cabezo de la Cruz del Castillo, el punto más alto de la localidad, para simbolizar que el nombre de nuestra localidad está en lo más alto", indica Sara Guerrero, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Épila. Esta asegura que, además, la ubicación pretende también animar a las nuevas generaciones a pasear por este cabezo, algo que, asegura, antes se hacía mucho y ha caído en el olvido.

Pero no es el único pueblo de la provincia de Zaragoza que se ha sumado a esta iniciativa: María de Huerva, Tarazona, Trasmoz, Bureta, Caspe o Cuarte de Huerva también son algunos de los que están en la lista.


"Queríamos hacer algo importante el 23 de abril, Día de Aragón, y se nos ocurrió adecentar la rotonda de la entrada, por donde pasa mucho tráfico diario, para que todo el mundo sepa que está pasando por Caspe", explica el concejal de Cultura del municipio caspolino, Rafael Lumbreras. Dicha rotonda cuenta hoy con varios olivos, una gran bandera de Aragón y unas letras corpóreas blancas con el nombre del pueblo, que se iluminan con fuerza por la noche. "A los vecinos les ha gustado mucho la idea, ya se han hecho fotografías con las letras identificativas, aunque todos se ven obligados a hacerlo desde el otro lado de la acera".

En el caso de Cuarte de Huerva, las letras gigantes en el monte se instalaron ya en el año 2002. El Ayuntamiento, de la mano de los promotores de viviendas y del polígono industrial Valdeconsejo, decidieron promocionar su instalación para que se identificara y se ubicara la localidad a su paso desde la autovía.
"La idea estaba incluida dentro del proyecto Cuarte es más", cuenta el teniente de alcalde de la localidad, Julio Conde. Este asegura que en los años 70 ya había una ladera, junto al depósito, donde estaba el nombre escrito con piedras sobre el suelo. El desarrollo urbanístico de la zona hizo que desapareciera y estas 'hollywoodienses' letras fueron también una forma de recuperarlo. Conde asegura que no tiene un fin turístico porque, además, está ubicado justo encima de una cantera abierta en explotación, pero sí que tienen caminantes que se acercan en ocasiones a verlo.

En el caso de Tarazona, las letras se colocaron delante de la Casa Consistorial y ante la escultura del Cipotegato, en 2019, cuando se peatonalizó la plaza de España. Recientemente, las han decorado con flores de temporada y se han convertido en un reclamo más para fotografiar la fachada renacentista. Su finalidad es ornamental y únicamente se retiran para la celebración del Cipotegato, el día 27 de agosto.

En Huesca están los ejemplos de Peñalba, Barbastro y en la capital un gran letrero decora la entrada del Palacio de Congresos. En Peñalba, el letrero lleva instalado sobre la montaña del Castillo unos seis años. La iniciativa nació de una de las peñas de la localidad, que buscaba una mayor visibilidad de su pueblo. "Esta actuación nos ha ayudado a tener una mejor imagen y a darnos publicidad, se pueden ver las letras desde la N-II", comenta el teniente de alcalde de Peñalba, Francisco Javier Cales. El Ayuntamiento, a raíz de la cantidad de personas que se acercaban al lugar para fotografiarlo, decidió mejorar el acceso al mismo, y se acondicionó un paseo con vallas de madera.


Hasta Teruel también han llegado estos letreros, que decoran la entrada a Dinópolis, en la capital de provincia, en Andorra e incluso en la comarca del Bajo Aragón. La institución comarcal decidió poner varios de estos carteles identificativos repartidos por varias zonas de influencia. Se pueden ver desde muchas carreteras de la misma. El más famoso está ubicado en la N-232, a la entrada de Alcañiz, donde las letras están acompañadas de dos coches en homenaje a la historia automovilística que hay detrás de este territorio.



Por la geografía aragonesa hay letreros de muchas formas, colores y tamaños y también con motivos más sentimentales. En Crivillén (Teruel) hay una historia muy emocionante detrás. El Ayuntamiento de este pequeño municipio organizó la semana pasada un acto de recuerdo a su exalcaldesa María Josefa Lecina, en el que se inauguró una escultura en el Balcón de Pilatos, un mirador privilegiado de los montes de la zona. Un reconocimiento póstumo a su trabajo en el Consistorio.
Lecina falleció el pasado mes de febrero y tanto la corporación como sus vecinos no dudaron en organizar y participar en el evento para inaugurar la nueva escultura conmemorativa en el mirador diseñada y promovida por el crivillenense Enrique Gargallo y materializada por el herrero Pablo Miguel Gracia.













