
Con la llegada de diciembre a los hogares aragoneses les toca mirar, todavía más si cabe, con detalle al bolsillo. En 2023, la inflación en la alimentación se ha incrementado, prácticamente, un 10%, aunque productos como el aceite han duplicado su precio. Ahora, llegan las comidas y cenas de Navidad y con ellas un nuevo incremento en el coste de algunos alimentos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los precios desde finales de noviembre hasta Nochebuena se encarecen un 8,2% de media, siendo especialmente significativa la subida de los pescados y mariscos. Productos como las almejas, en el último mes del año pasado subieron su coste un 44%.
No van a ser unas navidades demasiado boyantes en lo económico. La OCU ya ha alertado de que la subida de precios de este 2023 ha supuesto que muchas familias hayan renunciado al consumo de productos básicos. Por ejemplo, tres de cada cinco hogares compran menos pescado y uno de cada cinco lo adquiere de menor calidad. Pero además, el 54% de los encuestados por esta organización también ha reducido el consumo de carne y el 53%, el de aceite de oliva. Ahora, la situación amenaza con ser más compleja con el tradicional incremento de precios que se derivan de la campaña navideña.

"Nunca ha habido una inflación tan disparada. Desde 2015 los precios medios han subido un 45%", denuncia Alejandro Marín, portavoz de la OCU. "Las subidas más pronunciadas en diciembre son en pescado y marisco. Carnes y verduras suelen mantener una mayor estabilidad", añaden desde la asociación. Lo que ocurre es que, este año surge la duda de si los precios pueden mantener esa tendencia al alza, que ha mostrado el IPC desde enero. "Hay que tener en cuenta que los alimentos muy básicos como aceite y leche ya han mostrado incrementos superiores al 50%, y eso ha provocado que hacer un encaje en la compra sea muy difícil", apunta Marín.
Anticipar las compras sí, pero no por el incremento de precios
Según el histórico de precios, únicamente tiene sentido anticipar las compras en pescados y mariscos. "Dependemos de la meteorología. El mar te da lo que quiere cuando quiere", defiende Félix Escobar, representante de la Asociación de Mayoristas de Pescados de Zaragoza, que reconoce que si el buen tiempo persiste "los precios deberían mantenerse". Esto si de productos capturados en alta mar se refiere. Peor pinta el panorama de los mariscos. "No ha sido un buen año. Los bivalvos gallegos han sufrido tres grandes borrascas en este 2023 que han supuesto que en las rías se haya acumulado más agua dulce de la recomendada. Esto deja un alto índice de mortandad, a lo que hay que sumar las altas temperaturas que ha habido y que han afectado al mar", alegan desde el gremio.

La almeja es el producto que más se encarece en Navidad.
Menos variaciones de precio tiene la carne. "El vacuno no es un sector tan especulativo porque se consume por igual durante todo el año", argumenta Eduardo Soriano, director comercial de Franco y Navarro. Sí tienen más demanda en estas fechas el solomillo y el entrecot. "Puede que se produzca un incremento del precio en el minorista por el aumento de peticiones o por el interés del carnicero de proximidad de tratar de derivar la compra hacia otros productos", añade Soriano. Sobre la idoneidad de comprar con antelación o no, es claro: "Solo porque a última hora es posible que el solomillo adquirido haya sido descongelado por el establecimiento dada la alta demanda. Para eso, es mejor comprarlo fresco y que sea el cliente quien lo congele", zanja.
Otra opción es la carne de cordero. Aunque en España ha descendido su consumo, en Aragón, el ternasco, sigue siendo uno de los platos favoritos de las mesas navideñas. Desde el Grupo Pastores apuestan por comprarlo "unos días antes, congelarlo y así evitar las colas en la carnicería". Para su preparación, recomiendan "descongelar correctamente el producto en la nevera durante al menos 24 horas, para que no pierda calidad ni textura". Sí es cierto, señalan, que a partir de octubre "los precios suben algo en comparación con el resto del año, pero esto se debe, sobre todo, al descenso de producción".
Opciones para abaratar la cesta de la compra navideña
Para aliviar la carga económica lo mejor es agudizar al ingenio y buscar alternativas más económicas. Para la OCU, una buena opción es "recurrir a la inmensidad del recetario y buscar pescados menos típicos que tengan precios más ajustados". "El rey y reina en la mesa de los aragoneses son la merluza y el rape", afirman los pescateros. También el rodaballo y las corvinas. Con el precio por las nubes del besugo se puede optar por las "doradas, por ejemplo, que están en su mejor momento del año", recomiendan. Toda opción es buena aunque el día se llame Nochebuena o Navidad.


