Los médicos de familia alertan del abuso del móvil y las redes entre los mayores de 70 años
La preocupación de los especialistas está en que detrás de esta adicción se esconden otros problemas como depresión o soledad no deseada. Hacen hincapié en que estas situaciones son difíciles de detectar en las consultas

Médicos de familia han alertado de una situación que perciben cada vez más repetida en las consultas: el preocupante abuso del móvil y las redes sociales que están haciendo los mayores de 70 años; una preocupación que se centra sobre todo en que detrás de esta práctica se esconden otros problemas como depresión o soledad no deseada, algo que ven que está pasando desapercibido en las consultas.
Los especialistas alertan de este abuso que, en muchas ocasiones, no llegan a detectar, ha asegurado Cristina Gutiérrez, del Área de Conocimiento Clínico de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. Junto al psicólogo clínico Hilario Garrudo, la experta ha advertido de esta "epidemia emergente" que están suponiendo nuevas adicciones comportamentales pero que al no estar reconocidas como tal, no figuran en ningún registro epidemiológico o estadístico, lo cual dificulta su abordaje clínico en las consultas.
Paola Martínez, presidenta de la Asociación de Médicos de Familia en Aragón, ha hablado de esta nueva realidad: "Muchas veces presentan problemas anímicos y recurren a los dispositivos para tener más contacto con familiares o para distraerse. Es muy difícil de reconocer desde las consultas porque el problema está en sus domicilios".
Concienciar sobre su uso
"Las tecnologías pueden tener un uso positivo, pero también llevar a un uso inadecuado, llevar una vida más sedentaria, y a esta edad es muy importante para mantener su salud física y mental, salir y mantener las relaciones sociales", ha asegurado. Martínez recomienda concienciarlos, porque "muchas veces no saben el riesgo al que se enfrentan, como son las informaciones falsas o los bulos”.
Actualmente, las guías internacionales solo reconocen como adicciones el juego patológico y los videojuegos. En la práctica asistencial, los pacientes adictos a las pantallas suelen ser principalmente menores de edad derivados por sus familias, pero también afecta a otras edades, aunque los adultos acuden solo cuando ya existe un deterioro significativo en su vida personal, académica o laboral. Sin embargo, las personas mayores van a su médico de cabecera por otros motivos muy distintos al del uso del móvil, que puede esconder "una soledad no deseada, una depresión, una situación de abandono, siempre hay una necesidad", por eso la doctora ha insistido en la necesidad de que sus compañeros pregunten a sus pacientes por el uso que hacen de las TIC como también hacen por el consumo de alcohol o tabaco.
El móvil: "el sexto dedo" para muchos jóvenes
El problema es que el móvil se ha convertido en "el sexto dedo", que ha acostumbrado a todos a tener el mundo a su alcance. Según la última encuesta Estudes del Ministerio de Sanidad, el 23,1 % de los jóvenes de 14 a 18 años hace un uso problemático de internet, pero Garrudo cree que esta cifra no refleja la realidad porque "lo han normalizado de tal manera que no ponen medidas cautelares".
Mientras, los padres o "están perdidos" o no sirven de ejemplo porque tienen el mismo problema, o incluso "son los incitadores" comprándoles móviles a edades muy tempranas, alrededor de los nueve años, cuando lo recomendable es que no lo tengan antes de los 16 años.
"Es una problemática que está metida en todos los hogares de una manera u otra y que condiciona a muchos otros problemas de salud que luego vemos en Primaria", ha culminado la doctora.
A corto plazo, el abuso de pantallas afecta a la calidad del sueño, la atención y la concentración, y se asocia a conductas de riesgo como el 'grooming' (acoso y manipulación sexual de menores), el 'sexting' (envío de imágenes íntimas), la nomofobia (miedo irracional a no poder utilizar el móvil o estar incomunicado), los retos virales que incitan a conductas de riesgo extremo, o el 'vamping' o uso de pantallas durante la noche en la cama en vez de dormir.
A medio y largo plazo aparece el deterioro de las relaciones familiares, incremento de conductas violentas como el ciberacoso, déficit de habilidades psicosociales, baja autoestima, ansiedad, depresión e incluso intentos autolíticos.
