
La Real Hermandad de San Juan de la Peña conmemora su festividad anual con el nombramiento de nuevos hermanos y, en esta ocasión, el homenaje a uno de los grandes nobles aragoneses, el décimo conde de Aranda, de cuyo fallecimiento se cumplen 225 años, y que trabajó por dignificar el Monasterio de San Juan de la Peña, cuna del Reino de Aragón.
Los restos de Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, descansan en este monasterio desde 1798. Hoy se cumplen 225 años de su fallecimiento y ante el actual conde, Alfonso Martínez de Irujo y Fitz James Stuart, la hermandad de San Juan de la Peña le ha rendido homenaje. Un acto que se enmarca dentro de la festividad en honor a San Juan y en la que, como es tradición, se ha investido a los nuevos hermanos.

Los nuevos miembros son 25 caballeros, damas e infantes, con los que la hermandad ya suma 547. Todo con motivo de “poner en valor lo que San Juan de la Peña significa como lugar de espiritualidad, como cuna del reino de Aragón y como seña de identidad de todos los aragoneses”, explica el Hermano Mayor, Félix Longás.
En ese lugar yacen los primeros reyes aragoneses junto a sus esposas. Un panteón real del siglo XI, reformado en el XVIII, en la que tuvo mucho que ver el décimo conde de Aranda. Este sábado, en el 225 aniversario de su muerte, lo recuerdan como la persona que trabajó por dignificar el Monasterio de San Juan de la Peña, que fue cuna del Reino de Aragón.

