Los embalses de la cuenca del Ebro superan el 78% de su capacidad, 14 puntos más que hace un año
La mejoría es importante en la margen derecha, en estado de sequía hasta otoño, que se recupera gracias a las lluvias de los últimos meses

Los embalses de la cuenca del Ebro se encuentran al 78,3% de su capacidad, con 6.104 hm³ de los 7.800 que pueden albergar. Son niveles que se mantienen respecto a la semana pasada pero que suponen una mejora de hasta 14 puntos al compararlos con el mismo periodo de 2024, cuando almacenaban 4.967 hm³, el 64% de la capacidad total. Según los datos difundidos por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), el promedio de los últimos cinco años (2020-2024) se sitúa en el 69%, con 5.403 hm³.
"Esta mejora de las cantidades embalsadas no solo se debe a las aguas caídas en otoño, sino que buena parte de la culpa la tiene la primavera pasada que fue generosa en precipitaciones en la cuenca del Ebro", reconoce el meteorólogo de Aragón TV, David Fernández. Los caudales en ambos márgenes se han equilibrado y ofrecen valores similares.
Hace un año la margen derecha no llegaba al 50% y tenía "niveles de sequía" manifiesta en embalses como el de Calanda, "que en verano prácticamente estuvo vacío", señala Fernández. En este caso, añade, las lluvias de otoño fueron "clave para que se recuperara las reservas hídricas de los embalses que no llegan del Pirineo".

Situación de los embalses aragoneses. / Fuente: CHE
En la vertiente norte de la Comunidad, la influencia de las aguas pirenaicas provoca que las reservas de sus embalses sean relativamente homogéneas entre sí. Yesa en la actualidad tiene su capacidad al 93,2%, un punto menos que hace un año. Una situación similar vive el Grado, aunque su vecino Mediano sí que ha visto como su capacidad de agua almacenada se ha disparado casi 25 puntos en un año.
La mayor diferencia se aprecia en alguno de los pantanos de la zona sur. El mayor de todos, Mequinenza, está al 91,7% de su capacidad, 14,8 puntos porcentuales más que en las mismas fechas del año pasado. También se ve la mejora en las reservas de esta zona en La Tranquera, alimentado por el río Piedra, que esta un 35% más lleno que en febrero del año pasado. Le ocurre asimismo al embalse de Calanda, regado por el río Guadalope, que ha disparado su capacidad hasta el 71% del total cuando hace un año apenas superaba la mitad de su capacidad.
Es difícil predecir modelos de comportamiento para el futuro, pero la situación en la que se encuentran ahora las reservas hídricas, "son las normales" para esta época del año, subraya Fernández. "Siempre serán mejores las del norte, porque se apoyan en las montañas del Pirineo", apunta. Este año, las nieves caídas entre diciembre y enero servirán para amortiguar los periodos más secos, algo que el año pasado no ocurrió.

