
El 26 % de los españoles, unos 12 millones y medio de personas, se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión: es casi un 1 % menos que el año anterior. Según el informe de la Red de Lucha contra la Pobreza, también más de cuatro millones de personas viven con ingresos inferiores a 644 euros. Y añade otra cifra: la tasa de pobreza infantil es la más alta de la Unión, con 2,3 millones de menores pobres.
Además, el informe señala a la vivienda como factor de empobrecimiento, ya que el gasto en la casa se lleva el 35 % de los ingresos de las personas con menos recursos. Esta realidad se vive también nuestra Comunidad, como atestiguan las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que invierten 12 millones de euros al año en los colectivos más desfavorecidos.
Una de las principales problemáticas que ven en el día a día es las dificultades que surgen a los que se quieren empadronar sin tener un domicilio. "Pueden tardar unos cinco meses, y alguien con alquiler es algo que se logra en un día", denuncia Nieves García, directora de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Aragón. "Esto dificulta el acceso de estas personas a un arraigo y el acceso al sistema de salud", incide.
Su comedor social es solo un ejemplo de la ayuda que ofrecen. El año pasado atendieron en la Comunidad a 1.600 personas, gracias a la colaboración de 300 trabajadores, 55 hermanas y 100 voluntarios. Manos solidarias que cada vez encuentran una demanda de ayuda mayor. También, más apoyo en salud mental. "En los últimos años hemos visto desde los centros escolares un aumento significativo de niños y adolescentes con problemas de salud mental. No les queda otro remedio que acudir a la salud privada y, en casos de familias vulnerables, es imposible ese acceso", denuncian desde la asociación.
