Las Esclavas recorren en silencio las calles de Zaragoza y acompañan en el luto a la Virgen
Vestidas de negro y sin joyas, su procesión en el recogimiento pone un contrapunto silencioso y austero al bullicio e intensidad de otras cofradías

En silencio, sin tambores ni trompetas, al ritmo del repetitivo y sobrio toque de unos campaniles, han procesionado por Zaragoza este Sábado Santo las Esclavas de María Santísima de los Dolores, una hermandad formada solo por mujeres, en sus orígenes todas solteras, que acompañaban a la Virgen Dolorosa en el Santo Entierro.
Representan el duelo y la soledad de la Virgen tras la muerte. "La Virgen está de luto, la Iglesia está de luto, y nosotras la acompañamos en su luto y en su soledad", explica la hermana mayor de la congregación, Carmen Etallo.
Vestidas de negro y sin joyas, su procesión en el recogimiento pone un contrapunto silencioso y austero al bullicio e intensidad que acompañan a otras cofradías y para muchos supone un momento de espiritualidad y conexión con la esencia de la Semana Santa.
Fundada en 1868, se trata de una presencia femenina en la tradición cofrade emocionalmente distinta: sin estridencias, íntima, en silencio y a ritmo lento.
