La Universidad de Zaragoza, ante el reto de atender la demanda del sector tecnológico en Aragón
Con la llegada de gigantes como Amazon Web Services y Microsoft, calculan que este sector va a necesitar 6.800 profesionales más en los próximos años. La Universidad ha aumentado los grados y las plazas y trabajan para incentivar a más alumnos

Aragón aspira a convertirse en líder del sector tecnológico en Europa gracias a la llegada de gigantes como Amazon Web Services y Microsoft, que han elegido la Comunidad para realizar inversiones mil millonarias en sus centros de datos. En los próximos años, las empresas calculan que van a necesitar 6.800 profesionales especializados y para ello los centros de formación deben jugar un papel clave. La Universidad de Zaragoza ya está en ello y ha aumentado los grados y las plazas en Matemáticas e Informática para que la oferta pueda equilibrarse con la demanda.
Aragón es la Comunidad con el mayor porcentaje de alumnos que eligen estudiar una ingeniería, casi el 18%. Una cifra que está por encima de comunidades con gran tradición industrial como País Vasco o Cantabria. Muchos de estos estudiantes pasan por el Campus Río Ebro de la Universidad de Zaragoza y por su Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA), un espacio que va a ser clave en las enseñanzas para la revolución tecnológica que viene. “Muchos de los estudiantes de la escuela los están contratando antes de finalizar sus estudios", reconoce la subdirectora de Estudiantes de la EINA, Raquel Trillo.
Uno de los retos que se marcan es reducir la tasa de abandono en estas carreras. En Ingeniería de Telecomunicaciones, por ejemplo, solo se gradúa la mitad. El catedrático y decano del colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones de Aragón, Javier Mateo, apuesta por dos vías, incentivar a los jóvenes y captar el talento de fuera: “Mayores de 50 años que están en proceso de prejubilación y que les podría interesar regresar a Aragón".
La EINA ofrece más de un millar de plazas a las que hay que sumar 300 en la Escuela Politécnica de La Almunia. Es un muy buen momento, dicen, que no hay que desaprovechar. “No solo es que vengan nuevas empresas, sino que las que ya hay cada vez van a adoptar nuevas tecnologías por ese efecto llamada. Así que es un momento excepcional, posiblemente el mejor momento de la historia para ello", remarca el director de la escuela, José Antonio Yagüe.
Biomedicina, análisis de datos, construcción, robótica... Las salidas profesionales son amplias y por eso animan a los jóvenes a estudiar tecnología. Lo fundamental, señalan, amar las matemáticas y no tirar la toalla.
Mejora de infraestructuras
Para mejorar también sus instalaciones, la Universidad de Zaragoza junto al Gobierno de Aragón tienen contemplada una inversión de 36 millones de euros para los próximos tres años. Gracias a este dinero se van a ampliar los edificios de I+D del campus Río Ebro, a reformar las instalaciones de la clínica de la Facultad de Veterinaria y dar una nueva sede a sus investigadores, o remodelar las instalaciones deportivas del campus San Francisco.
Son muchos los proyectos que va a poner en marcha la Universidad de Zaragoza, pero el mayor y más inminente es la rehabilitación de Medicina en la capital aragonesa. La previsión es comenzar en la segunda mitad de 2025 por el pabellón B. "La zona del edificio donde está ahora la biblioteca es donde se van a montar los laboratorios tanto de prácticas como de investigación y un hospital digital. Y, luego, sería ya la transformación del edificio A”, explica Ángel Pueyo, vicerrector de Infraestructuras de la Universidad.
En Huesca, dentro de dos cursos la antigua Residencia de Niños acogerá los estudios completos de Medicina y Enfermería, y trabajan ya en el proyecto del futuro Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación de Teruel.
Además, van a invertir cerca de 10 millones de euros para mejorar los edificios más obsoletos. En sus cubiertas están instalando placas fotovoltaicas como las que hay en la recién estrenada facultad de Filosofía y Letras, o en la de Educación. "Luego se ha intervenido en edificios como Matemáticas o Geológicas. Mejoramos la eficiencia energética del edificio, pero también producimos energía. Esto nos lleva a que en estos momentos estaremos en torno a un 5% de autoconsumo", destaca Pueyo.
Entre los retos pendientes, convertir la antigua facultad de Educación en un centro de investigación. Pueyo piensa también a muy largo plazo y señala que las bibliotecas se están convirtiendo en espacios de trabajo más que de consulta de libros. Por eso plantea un gran edificio que centralice todo el libro de papel de la Universidad.
