
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha declarado el final de la “situación excepcional por sequía extraordinaria” en las unidades territoriales (UTE) de la Cabecera y eje del Ebro y del Gállego-Cinca, en la que se encontraban desde el pasado 10 de mayo y 7 de julio, respectivamente, y casi un mes después de que salieran las cuencas del Aragón y el Arba.
Para tomar la decisión, la presidenta de la CHE, María Dolores Pascual, se ha basado en el “Informe mensual estado de indicadores a 31 de agosto de 2023” que concluye que ambas unidades territoriales dejan de estar en situación de sequía prolongada, informa el organismo de cuenca en una nota de prensa.
Ninguna de las UTE cumple ahora para esa declaración de escasez en alerta e indicador de sequía en estado de sequía prolongada ni el de escasez en emergencia recogidos en el Reglamento de Planificación Hidrológica.
Por el momento se mantienen en “Situación excepcional por sequía extraordinaria” las UTE de la cuenca del Iregua, Bajo Ebro y Segre.
